Roy Moncada
Antes que los camiones recolectores de basura domiciliar lleven los desechos capitalinos a La Chureca, los obreros municipales del tren de aseo seleccionan una parte de materiales reciclables y los comercializan en las chatarreras. Esta práctica le acarrea pérdidas a la Alcaldía de Managua porque procesa menos material en la nueva planta.
En sacos de cien libras los operarios meten el plástico y metales, como hierro y aluminio, y lo venden por libra y se reparten el dinero entre todos los del camión. Es lo que llaman “prepa” y es una práctica prohibida desde 2008 por la Alcaldía.
En la zona del Gadala María, en el Distrito Dos y a pocas cuadras de la entrada de La Chureca, ocurre a diario la transacción. La marcha de los camiones de repente se detiene para bajar el material. Cuando regresan del vertedero pasan cobrando.
Esta fuga de materiales reciclables es de vieja data, solo que ahora el perjudicado es otro. Previo a que la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo empezara a sellar la miseria de La Chureca con la inversión de 42.1 millones de euros, el perdedor era el enjambre de “churequeros” que existía. Ahora es la Alcaldía a través de la nueva Empresa Municipal de Tratamiento Integral de los Desechos Sólidos.
LA PRENSA intentó conversar el fin de semana con Jason Toruño, director de Limpieza Pública de la municipalidad, para conocer su opinión, pero una vez que se le preguntó del tema colgó la llamada y no volvió a responder las siguientes.
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