Jeniffer Castillo Bermúdez
La universalización de la educación primaria en Nicaragua, que ya no será posible conseguir al 2015, fue amenazada durante 13 años por la falta de políticas educativas encaminadas, entre otras cosas, a la construcción de nuevas escuelas y el aumento y formación continua de los maestros.
Pero no es solo eso, dice Ernesto Medina, presidente del Foro Eduquemos: Nicaragua no podrá completar la universalización de la educación, establecida en el segundo Objetivo de Desarrollo del Milenio (ODM), porque aún existen 146,802 niños que no asisten a la escuela.
El reto, además de incluir a esa niñez en la matrícula escolar, de acuerdo con el exministro de Educación, Carlos Tünnermann, es conseguir la permanencia escolar de los 1.6 millones de niños que están matriculados actualmente, según las cifras del Ministerio de Educación.
En Nicaragua hay 723,399 estudiantes que van a la escuela primaria y secundaria y están en riesgo de abandonarla, según el estudio Completar la escuela en Centroamérica: los desafíos pendientes, del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
El año pasado, Juan Bautista Arríen, secretario permanente de la Comisión Nacional del Fondo de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), dijo que el país no podría alcanzar la universalización de la primaria porque las condiciones actuales del sistema educativo “no están para garantizar la permanencia escolar”.
“Hacen falta más maestros… infraestructura escolar, hay que ampliar la cantidad de escuelas, principalmente en las zonas rurales, que son las más empobrecidas”, dice Mario Quintana, experto en educación.
En el país hay 8,523 escuelas públicas, pero el cuarenta por ciento de las mismas está en mal estado.
Hay casi 46,000 maestros y el empirismo afecta al 72 por ciento de los educadores de preescolar, al 26.4 por ciento de primaria y al 43.1 por ciento de secundaria, según la Coordinadora de la Niñez.
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