MÉXICO/AFP
El presidente estadounidense, Barack Obama, declaró ayer en México que ha llegado el momento de romper “viejos estereotipos” entre los dos países vecinos, reafirmando su voluntad de ser socios iguales y su optimismo para la aprobación este año de la reforma migratoria.
Expresó que trabajará con el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto para tener una “frontera bien regulada”, uno de los puntos que más preocupa a los congresistas republicanos.
“La política de migración de Estados Unidos es muy severa, castiga mucho a los trabajadores que llegan allá”, expresó Pamela Piacente, alumna de la pública Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
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En un apasionado discurso a unos 800 jóvenes estudiantes en el emblemático Museo de Antropología, Obama explicó que había viajado a la capital mexicana “porque es el momento de poner viejas mentalidades a un lado”, ya que un “nuevo México está emergiendo”. “Las actitudes de los dos países son a veces prisioneras de viejos estereotipos”, subrayó Obama.
“Algunos estadounidenses sólo ven el México presentado en titulares sensacionalistas de la violencia y los cruces (ilegales) fronterizos (…) Algunos mexicanos podrían pensar que los Estados Unidos no respetan a México, que estamos tratando de interferir en los asuntos internos mexicanos”, se lamentó.
Pero “somos dos socios iguales, dos naciones soberanas. Debemos trabajar juntos en el mutuo interés, en mutuo respeto”, expresó Obama en un discurso plagado de expresiones en español, muy aplaudidas por los estudiantes, y citas de figuras mexicanas como el premio Nobel de Literatura Octavio Paz o el histórico expresidente Benito Juárez.
En su primera parada latinoamericana tras su reelección en noviembre, Obama eligió visitar al nuevo presidente de México, Enrique Peña Nieto, con quien acordó el jueves relanzar sus relaciones con un enfoque prioritario en la integración económica.
Obama, que ayer se reunió también en privado con empresarios, destacó que México es ya el segundo socio comercial de Estados Unidos -solo por detrás de Canadá- con un intercambio comercial que supera los 1,000 millones de dólares cada día.
ALABA PACTO POLÍTICO
El mandatario alabó el pacto político del gobierno mexicano con la oposición que está impulsando reformas estructurales —de las que han sido aprobadas dos en educación y telecomunicaciones— y ofreció mantener su cooperación para la nueva estrategia de Peña Nieto contra el crimen organizado.
Obama reconoció que la demanda de drogas en Estados Unidos alimenta la violencia de los cárteles narcotraficantes en México, donde los niveles de violencia no se han reducido significativamente respecto a la anterior presidencia de Felipe Calderón (2006-2012), cuando más de 70,000 personas fueron asesinadas en hechos vinculados al crimen organizado.
Obama se comprometió a hacer todo lo que esté en sus manos para que las armas que se venden en su país estén “lejos de las manos de gente peligrosa”.
El canciller mexicano, José Antonio Meade, y otros altos funcionarios también siguieron el discurso de Obama en el Museo de Antropología, localizado a un par de minutos en coche del hotel en el que se alojó. Este museo alberga la mayor colección de las civilizaciones prehispánicas en México y cada año es visitado por casi dos millones de personas.
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