WASHINGTON/AP
Estados Unidos defendió el viernes el proceso que lleva a cabo antes de conceder visas a representantes del gobierno cubano ante las críticas de tres congresistas por la visa concedida esta semana a Mariela Castro para recibir un premio en Filadelfia por su trabajo a favor de la comunidad homosexual en su país.
Patrick Ventrell, portavoz del Departamento de Estado, dijo que ese despacho evalúa las solicitudes de visas de manera individual con la ayuda de otros organismos federales y agregó que «no hay una prohibición absoluta para conceder visas a funcionarios del gobierno cubano».
Mariela Castro es hija del presidente Raúl Castro y dirige el Centro Nacional de Educación Sexual, adscrito al ministerio cubano de Sanidad. Asistirá el sábado a una conferencia anual sobre los derechos civiles para la comunidad LGBTI en Filadelfia, cuyos organizadores le otorgarán un premio.
El gobierno estadounidense anunció el martes que le concedería la visa, después de que se la hubiera negado inicialmente.
Los funcionarios del gobierno cubano y del Partido Comunista necesitan una autorización especial para ingresar a Estados Unidos, pero recientemente ha aumentado el ingreso de académicos, científicos y artistas de la nación caribeña gracias a que el gobierno del presidente Barack Obama ha disminuido las restricciones.
El congresista demócrata Albio Sires y los republicanos Ileana Ros-Lehtinen y Mario Diaz-Balart enviaron el viernes una misiva al secretario de Estado John Kerry quejándose no sólo por haber concedido la visa sino por haberle permitido a Castro alejarse de Nueva York más de las 25 millas que usualmente se le permite a los representantes del gobierno cubano.
Ventrell dijo en conferencia de prensa que el personal estadounidense apostado en La Habana no ha recibido en reciprocidad la autorización para salir del área a la que usualmente están obligados a mantenerse.
Washington y La Habana no mantienen relaciones diplomáticas formales.