Las gradas del Camp Nou lucirán hoy (12:45 p.m.) el tercer mosaico de la temporada cuando el Barcelona reciba al Bayern Munich por la vuelta de semifinales de la Liga de Campeones, y con la inclinada tarea de remontar el 4-0 infligido por el conjunto alemán en la ida.
El técnico alemán, que la temporada que viene será relevado por el anterior entrenador azulgrana, Pep Guardiola, ya sabe los que es levantar el máximo trofeo continental, pues se coronó con el Real Madrid en 1999.
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“Barsa, orgullo, Barsa” será el lema bajo el que se agrupen los cerca de 90,000 aficionados azulgranas que acudan al estadio si, como espera el club cuatro veces campeón de Europa, responden al llamado del plantel para apoyarle en el intento de tamaña gesta.
El Bayern, a las puertas de su tercera final en cuatro años y segunda consecutiva, no levanta la copa desde 2001, pero exhibió temible pegada en la ida y ostenta el mismo número de coronas continentales que los blaugranas.
El conjunto bávaro marcha en gran forma en la actual temporada, coronado campeón de la pujante Bundesliga, donde destronó con amplio margen al Borussia Dortmund, el otro semifinalista que el martes enfrenta al Real Madrid, también con sustancial ventaja de la ida: 4-1.
Así, la final del 25 de mayo en Wembley pasó en espacio de 24 horas de anticiparse una cita entre los todopoderosos equipos españoles a vislumbrarse escenario, quizás, de un nuevo orden futbolístico, donde los clubes alemanes ganen terreno sobre las otras grandes ligas europeas.
El Bayern tiene el paso más claro a la final por resultado, pero 90 minutos de un Barsa que ha marcado época pueden hacerse muy largos en el Camp Nou.
Sobre todo si, como explicaba el mexicano Rafa Márquez a Catalunya Radio, “el Barsa marca primero y rápido, lo que metería mucha presión al Bayern”.
El exdefensa azulgrana, hoy del club León mexicano, sabe lo que es endosarle un 4-0 al cuadro bávaro, resultado que logró en 2009, y considera que “si un equipo es capaz de remontar, ese es el Barsa. Tiene a Messi, el mejor del mundo, y una ofensiva poderosa”.
El estado de forma del astro argentino es la gran esperanza y preocupación en el bando “culé” tras su mal partido en Munich, atribuido a las secuelas físicas que le dejó el anterior cruce con el Paris Saint Germain.
Pero “La Pulga” pareció libre de molestas el pasado sábado por la 33 fecha de liga, cuando ingresó de suplente, marcó un golazo y asistió en otro antes de que el Athletic de Bilbao nivelara en la agonía, retrasando al menos una semana más la celebración del 22 campeonato del Barsa.
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