En 2011, el estudiante Josh Le, de la Universidad de Alberta (UA) en Canadá, informó que había marcado un insólito récord al vestir el mismo pantalón vaquero durante 15 meses, sin limpiarlo, para demostrar que la falta de lavado no tiene consecuencias higiénicas.
Pese a que las bacterias detectadas no entrañan un riesgo para una persona joven, fuerte y sana como Le, la profesora de Ecología Humana, Rachel McQueen, de la UA, quien supervisó el ensayo, ha disuadido a otras personas de imitar al estudiante, porque “los resultados son el fruto de solo un experimento” y no un estudio científico.
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El autor del sorprendente experimento no ha informado si los vaqueros que vistió durante más de un año eran ajustados, un factor que de acuerdo a otras investigaciones —en este caso con una evidencia científica considerable— podría haber tenido un efecto negativo sobre la salud del estudiante Josh Le.
La Sociedad Española de Cardiología (SEC) ha advertido que los pantalones, faldas, camisetas, camisas y otras indumentarias demasiado ceñidas al cuerpo provocan dificultades en el retorno de la sangre venosa y un aumento de los edemas (acumulación de líquidos), lo que facilita la aparición de trombos (coágulos) venosos, principalmente en las piernas, que pueden producir infartos pulmonares, ha explicado la SEC.
Según estos expertos, la ropa ceñida hace que el corazón realice un sobreesfuerzo y se eleve la presión arterial, lo que provoca que se retengan líquidos y toxinas y favorece la aparición de celulitis y depósitos de grasa en algunas zonas del cuerpo, además de dificultar la digestión y de obstruir, en algunos casos, el correcto paso de aire y oxígeno por el organismo.
Según la cardióloga Mar Moreno, miembro de la SEC, se considera ropa ajustada “aquella que impide realizar movimientos de forma natural y que, tras haberla llevado unas cuantas horas, deja marcas en la piel”.
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