El gobierno de Cuba ha alquilado más de 2,000 pequeños negocios a sus antiguos trabajadores estatales, quienes ahora ejercen como privados y que han aumentado sus ingresos y la calidad del servicio, aunque los impuestos y la falta de un mercado mayorista son sus principales dificultades.
Esta nueva forma de gestión no estatal, incluida en el plan de reformas económicas del presidente Raúl Castro, comenzó en 2009 en pequeñas barberías y peluquerías, para después extenderse con carácter definitivo a 47 actividades económicas.
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