LUCÍA VARGAS
Con las piedras regadas en el patio y las aceras de tierra esperaban ayer a la Policía los habitantes del barrio El Pantanal de Granada, para mostrar las evidencias del pleito entre pandillas que hubo la noche del domingo, pero hasta las 3:00 la tarde aún no había llegado ninguna patrulla.
Según los afectados, la noche del domingo hubo una fiesta, con enormes parlantes en la calle, en casa de un oficial de la Policía que habita en ese sector. A eso de las 11:00 de la noche, cuando estaban unos cuantos jóvenes del barrio bailando, otro grupo de chavalos de la otra etapa —con los que tienen viejas rencillas— inició una guerra de pedradas.
Según los vecinos consultados que hablaron con miedo, el grupo de chavalos vagos es liderado por un pandillero apodado “Guachupen”, quien tiene un rosario de delitos y “aunque es buscado por la Policía, nunca lo han agarrado”, se quejó la gente. Los consultados dijeron que por la noche todo el mundo se encierra temprano para evitar una desgracia.
El pleito campal que dejó varias casas dañadas y los nervios alterados de sus habitantes culminó a la 1:00 de la madrugada y la Policía nunca hizo acto de presencia.
LOS AFECTADOS
Uno de los afectados es don Patrocinio López Rivera, quien dijo que estaba acostado a las 11:00 de la noche y de repente escuchó las carreras y luego el ruido de las ventanas de su casa, donde impactaban las piedras. “Aquí desbarataron las ventanas y había un tierno dormido en su cama y yo no sé cómo no le dieron porque ahí estaba en medio de la piedras el pobre niño”, dijo el señor.
Refirió que además apedrearon tres casas más en el sector. “Aquí es diario este problema y el jefe de sector, que se llama Freddy, no viene aunque lo llamemos”, cito el señor. En el barrio hay urgencia de que se formalice un comité que ponga fin a ese problema de los pleitos campales entre grupos de chavalos vagos y que la Policía tenga un puesto de mando en el barrio.
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