La hora de la comida con tu familia debería ser un momento especial para cualquiera, pero muchas veces mantener viva esta práctica es una tarea de todos los días que recae principalmente en los padres. Los hijos van creciendo y por lo tanto tienen otras prioridades lo que causa que estos se alejen aún más de la familia y se pierda ese vínculo que nació años atrás.
Aunque es un hecho que los padres también se enfrentan a la falta de tiempo y especialmente a los medios audiovisuales como la televisión, que suele ser la gran competencia para la unidad familiar, que es la primera escuela del ser humano, expresa el psicólogo César Briones Mendieta.
Además hace que los lazos familiares se estrechen aún más porque todos se están comunicando y por lo tanto existe una retroalimentación de las opiniones que se expresan en la mesa, porque todos escuchan y opinan según su valoración personal, sin importar la edad.
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BENEFICIOS
La realidad de las cosas es que comer en familia crea muchos beneficios para el desarrollo emocional y hasta intelectual de las personas. Tal vez lo puedes ver como un acto de protocolo o bien una manera de compartir con las personas que quieres, pero sentarse en la mesa a conversar con tus más allegados mejora hasta tu personalidad, amplía el especialista.
Junto a la familia se refuerzan las conductas y valores, y aunque comer parezca algo sin importancia es el único momento donde los familiares conversan sobre lo que está pasando, sus planes y hasta sus frustraciones, logrando así una sana convivencia.
También si practicas este hábito desde niño a través de la comunicación que existe en la mesa se inculcan buenos modales.
Recuerda sí, que primero es esencial que le expliques la importancia de comer juntos, luego enséñales a cómo comportarse en la mesa y poco a poco verás que lo que tú haces él o ella lo repetirá porque copiará tus actos.
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