Wendy Álvarez Hidalgo
En 11 años los ingresos públicos dolarizados del Estado han crecido descomunalmente, impulsados por el aumento en las recaudaciones de impuestos. Solo en 2012 el Gobierno dispuso de 1,145 millones de dólares más que hace 10 años, lo que representa un crecimiento de 197 por ciento. Si se analiza las cifras en córdobas, el aumento es de 375 por ciento a precio corriente, es decir sin excluir los efectos de la inflación.
Entre el 2002 y 2012 los ingresos anuales del Gobierno han crecido en un rango de entre el 8 y 15 por ciento, según refleja el historial de cifras que recopila y publica en su portal electrónico el Banco Central de Nicaragua (BCN).
Por su parte, los ingresos fiscales dolarizados en los últimos 11 años han aumentado a un ritmo de entre el 9 y 15 por ciento anual, pasando de 527.49 millones de dólares en 2002 a 1,580.77 millones el año pasado. En 2012 las recaudaciones eran mayores en 1,053 millones de dólares, es decir un crecimiento de 199.6 por ciento más respecto al monto de 2002. En córdobas el repunte es de 380.96 por ciento a precio corriente.
Solo en 2009, cuando la crisis económica mundial estaba en pleno apogeo y no dejó de afectar la economía nacional, los ingresos fiscales y públicos cerraron en negativo, pero al siguiente año retomaron su senda de crecimiento acelerado que venía experimentando desde 2003.
¿Está acorde ese crecimiento de los ingresos públicos y fiscales con la evolución en la reducción de la pobreza? Según datos del Banco Mundial (BM) en 2001 casi la mitad (45.8 por ciento) de los nicaragüenses vivían en pobreza y hasta 2009 este indicador solo se había reducido en 3.3 puntos porcentuales (42.5 por ciento), a pesar del repunte descomunal de los ingresos estatales.
La Fundación Internacional para el Desafío Económico y Global (Fideg) ofrece cifras sobre reducción de pobreza distintas a las del BM, pero actualizadas a 2011. Estas reflejan lentitud en esa lucha por sacar a más de 2.6 millones de nicaragüenses en pobreza.
La Encuesta de Hogares para medir la Pobreza en Nicaragua, divulgada el año pasado por ese organismo no gubernamental, indica que entre 2009 y 2011 la pobreza general solo ha caído 0.6 puntos, al pasar de 44.7 por ciento a 44.1 por ciento.
La que sí ha acelerado su reducción en ese período es la pobreza extrema, al pasar de 9.7 por ciento a 8.2 por ciento, es decir 1.5 puntos menos. El Fideg ha dicho que con solo invertir 624.3 millones de dólares se hubiese podido sacar de la pobreza a los hogares que viven con menos de dos dólares al día y con 39.1 millones de dólares se podría erradicar la pobreza extrema.
“La carga de impuestos representan hasta un 55 por ciento en el salario del trabajador, aunque este no lo mira, no lo mide, pero, lo siente. Por eso hemos perdido socialmente la dignidad y ahora vivimos de las dádivas, las regalías y los premios por servicios políticos y adhesiones a pensamientos dominantes. Hacemos filas en diciembre para obtener una bolsa alimentaria”, comenta.
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¿Por qué el incremento de los ingresos del Estado no han logrado reducir significativamente la pobreza? En palabras del economista René Vallecillo el problema es que gran parte de esos recursos —provenientes en su mayoría de los impuestos— se ha utilizado para honrar las deudas que el Estado ha asumido, principalmente por las confiscaciones de los años ochenta y las quiebras bancarias entre 2000 y 2001, lo que puede ser constatado en las prioridades plasmadas en el Presupuesto General de la República de los últimos años.
La Procuraduría General de la República (PGR) reveló la semana pasada que el Gobierno ha pagado 1,283.7 millones de dólares entre 1993 y 2013 por las confiscaciones y aún está pendiente la indemnización de otros 22.5 millones de dólares. Esto sin incluir el pago de más de 400 millones de dólares por la quiebra de cuatro entidades bancarias.
ORTEGA TIENE MÁS RECURSOS PERO…
Los datos del BCN reflejan que entre 2007 y 2012 los ingresos del ejecutivo han pasado de 1,221.44 millones de dólares a 1,729.43 millones, es decir que ha percibido un aumento de 507.99 millones.
Durante la inauguración de la cuarta edición de la Feria Internacional de Turismo de Nicaragua (Fenitur) el viernes, el Asesor económico de la Presidencia, Bayardo Arce Castaño, evitó ahondar sobre el manejo y distribución de este incremento en las disponibilidades del Estado, así como su pobre impacto en la reducción de la miseria.
Arce esquivó las preguntas formuladas por LA PRENSA, dando explicaciones técnicas sobre cómo está estructurado el ingreso estatal y luego ignoró el resto de las consultas. “Preguntales a ellos —a funcionarios del BCN— porque yo no tengo los datos a mano y a mí no me gusta hablar sin verlos”, afirmó.
BUROCRACIA AFECTA
Para Vallecillo otro factor que ha incidido en el bajo impacto en la reducción de la pobreza es el uso ineficiente de los recursos, debido a que dentro del gasto público se ha priorizado el gasto corriente, es decir el pago de salarios, servicios básicos del Estado, entre otros. “Hay mucho gasto en burocracia, pero no en la parte sustantiva que es en los servicios de la población, en la educación y la salud. Además se pagan grandes asesores que ganan mucha plata”, enfatiza.
El economista Adolfo Acevedo explica que si bien una parte de esos ingresos tributarios se ha destinado al gasto social, este no ha hecho mella en la pobreza.
“El incremento del gasto social no se traduce necesariamente en una reducción inmediata de la pobreza, porque la evolución de esta se mide por el valor del consumo privado de las personas, y el gasto social representa una inversión en el capital humano de las mismas que solo mostrará efectos a mediano y largo plazo sobre el consumo, y no se traduce necesariamente en un aumento inmediato del mismo”, explica.
De hecho el gasto social ha pasado de representar el 6.6 por ciento de las recaudaciones en 2002 a 9.5 por ciento en 2012, reflejan datos facilitados por Acevedo.
Vallecillo dice que si bien sí han habido mejorías en los caminos productivos, en los puertos, en llevar electricidad a las zonas rurales, “eso no soluciona la pobreza de corto plazo sino que crea las condiciones para que en el futuro seamos más productivos y combatamos mejor la pobreza”. “Pudimos y podemos hacer más con esos incrementos de los ingresos públicos”, sostiene.
¿Y qué ha hecho el FMI? Vallecillo dice que generalmente este organismo prioriza el pago de la deuda de un país bajo el argumento de que esa acción le da una buena imagen en el exterior y por lo tanto atrae inversión para ayudar a reducir pobreza, pero a criterio del economista esto no ha resultado para Nicaragua, muestra de ello es que sigue siendo el segundo país más empobrecido de América Latina.
CINCO REFORMAS
El economista René Vallecillo admite que el flagelo de la pobreza ha retrocedido lentamente en la última década a pesar que se han aplicado al menos cinco reformas tributarias. Vallecillo dice que el Gobierno debería priorizar el gasto en reducción de pobreza, invirtiendo en proyectos que tengan mayor impacto.

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