EFE Literaria
La escritora chilena Marcela Serrano afirma que su mayor fracaso es no sentirse querida, un sentimiento que recorre Dulce enemiga mía , veinte relatos con los que se acerca de nuevo al mundo femenino en un periplo por escenarios tan suyos como Chile o tan lejanos como los Balcanes o La Mancha.
No fue hasta el 2000 cuando la veterana escritora hizo su primera incursión en el cuento, un género en el que ahora confesó, en una entrevista con Efe, encontrarse “comodísima”.
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“El largo aliento de la novela la deja a una exhausta, mientras el cuento explota en la página, adquiere vida de inmediato”, explicó.
En Dulce enemiga mía la escritora, una de las voces latinoamericanas más populares, invita a recorrer un mapa del mundo interior femenino.
Veinte relatos protagonizados por mujeres frágiles, poderosas, aventureras o temerosas, amas de casa o intelectuales, jóvenes o maduras, cuyas historias dejan un poso de tristeza, porque como reconoce la propia autora estos relatos “no son optimistas”.
Y es que aunque Marcela Serrano cree que en el siglo XXI la mujer no ha alcanzado todavía “la igualdad utópica” y que debe mantener “los ojos abiertos”, sí se muestra confiada en que hay lugar para la “esperanza”.
“En esos términos, la vida de mis hijas será mejor que la mía, la mía mejor que la de mi madre, y la de ella mejor que la de mi abuela. La larga lucha no ha sido en vano. Pero hay tantos momentos en que siento que, en ciertos espacios, todo sigue igual. Aquello me cansa y me desmoraliza”, afirmó la autora de Para que no me olvides o Antigua vida mía .
Confesión
La cuarta de cinco hermanas y madre de dos hijas, Marcela Serrano considera la relación madre-hija como “la más conflictiva” dentro de todas las relaciones.
“La madre es el primer objeto de amor y es también el primer modelo de mujer, la primera identificación de rol, muy importante en la formación. Luego se transforma en rival, cuando empieza el descubrimiento del padre y el complejo de Edipo. La madre es siempre una medida de todo. Una es peor o mejor que ella, es más linda o más fea, es más seductora o menos”, afirmó la escritora.
Y Marcela Serrano se atreve en este punto a hacer una confesión personal: “Mi madre era escritora, me pasé la vida temiendo ser peor que ella, pero también temiendo ser mejor” y además da un consejo leer el libro de Nancy Friday titulado Mi madre, yo misma .
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