Moscú/EFE
Al menos 36 pacientes y dos trabajadores sanitarios fallecieron ayer en un incendio que se registró a la 1:30 de la madrugada (hora local) en un hospital psiquiátrico en Moscú. Al menos 29 pacientes, sin capacidad de reacción por la fuerte medicación que recibían por la gravedad de sus desórdenes mentales, se quemaron en sus camas, según las autoridades.
El resto de las víctimas fueron halladas con signos de muerte por inhalación de humo, según las agencias rusas. Según una enfermera superviviente, “el incendio inició a las 01.30 horas, tras lo cual intentó apagar el fuego con un extintor. Cuando entendió que era imposible, abandonó el edificio en llamas junto a un paciente, mientras que otro logró salir por sus propios medios”, explicó Yuri Deshévij, alto cargo del Ministerio para Situaciones de Emergencia.
“Las habitaciones en las que fueron encontrados los pacientes no tenían puertas, por lo que los enfermos habrían podido abandonar el edificio”, lamentó la portavoz del Comité de Instrucción (CI), Irina Guménnaya.
Las primeras pesquisas indican que un cigarrillo mal apagado, y que habría sido fumado por un paciente, fue la causa más probable del fuego, que según constataron expertos se originó en la habitación de descanso del hospital, donde se incendió un sofá.
Las circunstancias del suceso indican que falló casi todo lo que podía fallar: desde los protocolos de seguridad del hospital, donde no se podía fumar, hasta la reacción de los bomberos, que tardaron más de una hora en llegar desde un cuartel que se encontraba a 50 kilómetros del lugar de los hechos.
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