MADRID/AFP
91.4% del PIB será la deuda de la administración pública española en 2013 y en 2016 alcanzará el 99.8 por ciento. En 2007 era del 36.2 por ciento.
1.3% caerá la economía española este año, lejos del 0.5 por ciento previsto inicialmente.
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Hundida en una recesión histórica, la crisis se prolonga en España, que se ha visto forzada ayer a revisar sus proyecciones económicas y a admitir que necesitará dos años más para sanear sus finanzas, para lo que cuenta con el visto bueno de Bruselas.
Estas previsiones, recogidas en el programa de estabilidad 2013-2016, vienen acompañadas de un plan de reformas reclamado por Bruselas, que pide corregir los desequilibrios de la economía española, incapaz hasta ahora de volver a crecer y reducir el alto desempleo.
Tras un programa de austeridad draconiano para ahorrar 150,000 millones de euros en dos años, que ha sumido al país en la recesión desde finales de 2011, y un desempleo de más del 27 por ciento —más de 6 millones de personas— el gobierno del conservador Mariano Rajoy descartó ayer seguir recortando o subir los impuestos, lo que hará que hasta 2016 no se reduzca el déficit por debajo del 3 por ciento.
Lo que resulta “coherente” para la Comisión Europea, “teniendo en cuenta la difícil situación económica” de España, dijo en un comunicado.
“No se van a subir los grandes impuestos: la renta y el valor añadido”, dijo la vicepresidenta y portavoz Soraya Sáenz de Santamaría, aunque el Gobierno no descarta introducir otras tasas, como las medioambientales y mantendrá un año más del previsto la subida del impuesto sobre la renta.
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