Elízabeth Romero
Erick Manuel Dávila denunció ante la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH) que autoridades de la Policía, con engaños, respaldaron a supuestas autoridades salvadoreñas que llegaron al país para arrebatarle a su hija de tres años, Karla Susana Dávila Porras.
La Policía entregó a la niña al Ministerio de la Familia (Mifamilia), institución que ha negado al hombre ver a su hija.
El señor presentó documentos certificados con los que demuestra que él es el padre de la pequeña Karla y del otro menor, Erick Josué, que procreó con la ciudadana salvadoreña María Catalina Porras Ramírez.
“Yo vengo de El Salvador huyendo porque me quieren asesinar para quitarme a mis hijos. No he secuestrado a nadie. Son mis hijos y los voy a proteger con mi vida”, exclamó.
Relató que, después que falleció su esposa el 18 de noviembre del 2011, empezaron las presiones por parte de una tía en tercer grado de su esposa, de nombre María Azucena Ramírez, que intenta arrebatarle a la niña. Como no pudo lograrlo en los tribunales salvadoreños, dice Dávila que lo presionó mediante mareros.
Esta situación habría obligado al nicaragüense a huir junto con su hijo e hija hacia Chinandega, su ciudad de origen, pero hasta acá llegaron autoridades salvadoreñas que, apoyadas por la Policía Nacional, le arrebataron a la niña. El hombre advirtió: “Si no me dan a mi hija, me voy a poner a ese portón a hacer una huelga de hambre”.
El abogado de la CPDH, Pablo Cuevas, y el abogado Manuel Urbina Lara aseguraron que en este caso debió haber una investigación previa, antes de arrebatar a la niña.
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