“Siempre han dicho de mi misma que soy mandona y contestona. Supongo que es verdad”, dijo Barbra Streisand al celebrar la noche del lunes dos cosas en Nueva York: su 71 cumpleaños y la entrega del premio Charles Chaplin de la Film Society del Lincoln Center a toda su carrera cinematográfica.
Al acto acudieron estrellas como Liza Minnelli, Pierce Brosnan, Michael Douglas o personalidades tan relevantes como el expresidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, quien le entregó el galardón.
Pero nadie pudo eclipsarla a ella, a la diva polifacética ganadora de los cuatro grandes premios del mundo del espectáculo: el Grammy, el Óscar, el Emmy y el Tony.
Barbra Streisand, quien eliminó la segunda “a” de su nombre para ser única, hace tiempo que podría haberla recuperado sin dejar de serlo. En la entrega de este premio, que también han recibido Liz Taylor o Maryl Streep y reúne a lo más granado de la profesión en Nueva York, la actriz y directora de El príncipe de las mareas reconoció que el cine es su vocación por encima de las demás artes.
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