Ramón H. Potosme
De acuerdo con un estudio del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) existe todavía un porcentaje relevante de latinoamericanos que otorgan baja o media legitimidad a la democracia.
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El estudio La protesta social en América Latina tomó datos de 18 países de la región, donde no se incluyó a Nicaragua. Aquí se relatan percepciones como el hecho de que algunas personas tienen tanta influencia que los intereses de la mayoría son ignorados. Esta percepción fue más alta en Argentina, Paraguay y Brasil y menor en El Salvador, Guatemala y Bolivia.
Con respecto a la forma de Gobierno, solo el 30 por ciento de los latinoamericanos está de acuerdo con la idea de que el gobierno está gobernando por el bien del pueblo. El índice más alto lo obtuvo Uruguay, con 59 por ciento, y le siguen Brasil, Ecuador y Venezuela. El índice más bajo lo tuvo República Dominicana, con 15 por ciento, seguido de Argentina, Perú y Honduras.
Con estos datos, el estudio plantea el riesgo de la pérdida de legitimidad de los gobiernos que podría desencadenarse en la destitución de presidentes y peor aun en la pérdida de legitimidad de la democracia como sistema de gobierno. “Favorecería un presidencialismo decisionista, el cesarismo, el autoritarismo, el caudillismo, tradiciones históricas de política cuya completa superación es todavía una tarea pendiente en América Latina”, señala el estudio.
La investigación señala que los países de América Latina que tienen mayor cantidad de conflictos institucionales son República Dominicana, Panamá, Guatemala y Colombia. Pero la región de mayor conflicto sería la región andina, específicamente Colombia y Bolivia, en este último país tras el mandato del presidente Evo Morales.
El estudio plantea que los conflictos relacionados con la falta de institucionalidad o demanda de institucionalización plantean la necesidad de fortalecer el sector público para que exista capacidad estratégica. Todo esto conllevaría la implementación de políticas de educación, salud, seguridad, empleo y crecimiento sostenible.
“No hay mucha contradicción al sistema, es decir no hay contrapropuestas. Lo que quiere decir que los latinoamericanos interiorizaron la democracia como sistema de gobierno, pero están insatisfechos con su desempeño”, plantea el estudio.
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