El presidente de Rusia, Vladimir Putin, admitió que la ralentización de la economía del país es un síntoma alarmante, aunque destacó que esta tiene una “reserva de solidez suficiente”.
“Son síntomas alarmantes. Pero no quiero dramatizar en exceso la situación”, dijo el jefe del Kremlin, citado por la agencia rusa, al referirse a la disminución de los ritmos de crecimiento en una reunión sobre asuntos económicos, que se celebra en el balneario de Sochi, a orillas del mar Negro.
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