Gloria Picón y Elízabeth Romero
Los nicaragüenses deben ejercer presión sobre las instituciones del país para corregir la falta de justicia y el mal estado de los derechos humanos que nuevamente advierte el informe anual del Departamento de Estado de Estados Unidos y que coincide con las denuncias reunidas y presentadas durante años por los organismos nacionales que trabajan por la promoción y defensa de los derechos humanos en Nicaragua.
Monseñor Silvio Báez, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, asegura que si hay índices internacionales que señalan que Nicaragua tiene un “ejecutivo cada vez más autoritario”, como dice el Departamento de Estado, sí se puede evitar seguir por ese camino y los ciudadanos son parte de la solución.
“La sociedad civil, los ciudadanos, tenemos que hacer presión, que no es simple rebelión política, sino participación activa en una sociedad democrática; exigirle a cada organismo del Estado, al cuerpo policial, al Ejército y a todo aquello que conforma la institucionalidad del país a que ejerzan sus funciones de modo justo y al servicio de la ciudadanía”, aseguró ayer monseñor Báez, tras la eucaristía dominical en la Catedral Metropolitana.
“El cristiano auténtico es el que escucha la voz de Jesús y esa es una voz que pone en crisis nuestros proyectos, nuestras ambiciones, nuestros ídolos, nuestros pecados. Escuchar la voz de Jesús es estar dispuesto continuamente a renunciar a la ambición, egoísmo y pecado en nuestra vida”, detalló.
Además, señaló que la gran tentación de los cristianos es querer ser cristianos sin seguir los pasos de Jesús, “por eso el papa (Francisco) nos ha invitado a que nos movamos”, recordó.
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El obispo añadió que cualquier Estado democrático tiene que estar siempre atento a este tipo de señalamientos (como el autoritarismo del ejecutivo), porque el poder, de hecho, tiende al autoritarismo.
El informe anual del Departamento de Estado advierte el continuo deterioro del estado de los derechos humanos en Nicaragua, mientras aún reina la impunidad.
Báez considera que “todo Estado debe continuamente someterse a controles” y es por eso, dice, que existe la división de poderes en un sistema democrático, “para que precisamente haya un control recíproco del poder y evitar el autoritarismo y el totalitarismo. Para evitar cualquier tipo de atropello de los derechos humanos o de institución de una dictadura. Esto es una tentación a la que todo poder debe estar atento”.
POLICÍA PUEDE MEJORAR
Báez manifiesta que aun cuando se ha reconocido —incluso a nivel internacional— la buena actuación del cuerpo policial, en muchas circunstancias, la institución debería abrir sus puertas para que también ahí se ejerza un control de su poder.
“Que demuestre que esas acusaciones son falsas y si son verdaderas (se) deben tomar las decisiones que sean necesarias para que no se dé y no se repita nunca más en Nicaragua la tortura, las detenciones arbitrarias ni ninguna violación a un ciudadano de este país. La Policía debería estar abierta sin ningún temor a que se controle eso y demostrar que eso no es verdad y, si lo hubiera, hacer todo lo posible para erradicarlo de una vez por todas de la sociedad”, advirtió.
Gonzalo Carrión, del Cenidh, dijo que la centralización del poder en un solo partido “está encaminada a un Estado absoluto, a un régimen tiránico, una dinastía más cara que la de (Anastasio) Somoza”, la que representa una carga muy pesada para el pueblo.
Por su parte, el director ejecutivo de la Anpdh, Marcos Carmona, señaló como ejemplo de violación a los derechos humanos el hecho de que no haya prosperado la denuncia de violencia sufrida por un grupo de mujeres en Nueva Guinea que protestaba el año pasado por los resultados electorales municipales.
Gonzalo Carrión, funcionario del Cenidh.
Monseñor Silvio José Báez, obispo auxiliar de Managua.
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