Washington/EFE
Agentes federales comenzaron anoche a interrogar a Dzhokhar Tsarnaev, sospechoso de ser coautor de los atentados de Boston del pasado lunes junto con su hermano Tamerlan. La cadena ABC aseguró, basándose en fuentes cercanas al caso, que el detenido sabe que su hermano murió en el tiroteo posterior a la persecución que las fuerzas de seguridad llevaron a cabo contra ambos en la noche del jueves.
Respecto a sus problemas en la garganta, que complican que pueda responder con mayor agilidad, el diario The New York Times aseguró que las autoridades creen que la lesión se la produjo él mismo en un intento de suicidio, teniendo en cuenta cómo son las heridas que sufre. En un principio se pensaba que dichas heridas las habría sufrido durante el tiroteo en el que perdió la vida su hermano.
Se desconocía si al joven le fueron leídos sus derechos básicos, conocidos como “Miranda rights”, antes de comenzar el interrogatorio, un asunto que levantó polémica, pues dicha excepción se aplica cuando la seguridad pública está en peligro, algo que descartaron las autoridades tras la detención del sospechoso.
El viernes en la noche, las autoridades se reservaron la lectura de los derechos de Tsarnaev ante la posibilidad de que de este modo no pudiera acogerse al derecho a permanecer en silencio cuando fuese interrogado, y poder así sacar más información para dilucidar cómo y por qué ejecutaron los atentados.
El Departamento de Justicia había rechazado anunciar la presentación de cargos después de que le fuera retirada la sedación, y al recuperar la conciencia comprobaran que su estado continuaba siendo grave, por lo que volvieron a sedarle.
Dzhokhar podría ser acusado de cargos de asesinato en el estado de Massachusetts, donde no hay pena de muerte, pero a nivel federal podría enfrentarse a acusaciones de terrorismo, en cuyo caso sí podría ser condenado a la pena capital.
Está pendiente si la fiscal Carmen Ortiz y el Departamento de Justicia consideran a Dzhokhar, nacionalizado estadounidense el 11 de septiembre, como un criminal dentro del sistema de justicia ordinario o como un “combatiente enemigo”, al igual que los sospechosos de Al Qaeda, detenidos en Guantánamo (Cuba).
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