Lucía Navas
Los dos últimos años se estiman en cerca de 1.3 millones de dólares los recursos canalizados a través de los diferentes proyectos en Matagalpa y Jinotega por el Consejo Nacional de Hermanamiento Holanda-Nicaragua (CNHHN).
58,000 dólares es el capital destinado a la creación y crecimiento de los bancos comunales en Matagalpa.
47,845 dólares representa el fondo e las áreas sociales como la construcción de casas materno infantil.
45,409 dólares es la inversión aproximada en el departamento de Jinotega de parte del hermanamiento holandés.
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La Central de Cooperativas Cafetaleras del Norte (Cecocafen) junto con el Comité Mano Vuelta, que es la entidad aliada por el Hermanamiento de Tilburg-Holanda, desde 2006 impulsan los programas de beneficios húmedos de café con enfoque social y ambiental.
Santiago Dolmus, responsable de comunicación de Cecocafen, explica que los cincuenta mil dólares facilitados por el programa se invirtieron en comprar despulpadoras.
A la par se acompañó con acciones ecológicas obteniendo como resultado que el pequeño cafetalero sepa manejar la pulpa como abono orgánico y las aguas mieles con pozos de infiltración, para evitar contaminar el suelo y las fuentes de agua.
Dolmus dice que al obtener un café de calidad se coloca en los mercados y la ganancia se reinvierte en las plantaciones y en la infraestructura del humedal.
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Créditos a mujeres productoras, a cooperativas de café y de hortalizas, así como fortalecimiento de las cadena de valor es parte del diseño de los programas. Estos son combinados con la parte social a través de capacitaciones técnicas a maestros, reinserción escolar y educación técnica a jóvenes.
En Jinotega, la Asociación Aldea Global es el socio del hermanamiento de Holanda. Aquí el enfoque es financiamiento a pequeños productores de hortalizas y vegetales, fortalecer la comisión local de la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (APEN) y de las cadenas de valor por medio de una planta procesadora.
Warren Armstrong, gerente general de Aldea Global, explica que el fondo disponible para crédito es de 150,000 dólares a canalizar en 250 productores, quienes accederán a 500 y 2,000 dólares en promedio. Aunque el impacto esperado es a cinco mil productores por medio de los tres enfoques.
Armstrong enfatiza que cuidan que el crédito le llegue al productor en el momento que lo necesite. “Por ejemplo con los paperos, cuando siembran deben fumigar cada cuatro días, y si no disponer de recursos para ello implicaría perder su cosecha”.
CADENAS DE VALOR
Un estímulo adicional del productor es contar en el municipio de Jinotega con una planta procesadora, la cual pertenece a Aldea Global. Aquí se procesan en promedio 180 quintales de zanahoria por día, la cual es lavada y seleccionada para luego ser comercializada en los supermercados y mercados del país.
Armstrong dice que el proyecto desarrolla una estrategia de manejo de riesgo por trabajar con productos perecederos. “Por ello es importante obtener vegetales y hortalizas de estándar de calidad, en segundo lugar que cuente con un proceso de inocuidad para que se pague un precio justo”, dice.
La planta procesadora está certificada en buenas prácticas de manufactura y actualmente se trabaja en obtenerla en buenas prácticas agrícolas.
Se estima que el sesenta por ciento de la producción de hortalizas del país procede de Jinotega. El programa respalda a APEN en la zona como ancla para que los pequeños productores de papas, vegetales y hortalizas aborden con los comerciantes sobre los precios y la producción. “Es importante igual que se acerquen con el Ministerio Agropecuario sobre las normas sanitarias y con el Ministerio de Comercio sobre las importaciones de hortalizas, porque suele pasar que cuando los productores sacan sus cosechas les ‘botan’ sus precios porque hay demasiados permisos de importación”, refiere Armstrong.
MUJERES AGRÍCOLAS
Son casi las 10:00 de la mañana y María Victoria Dávila recorrió tres kilómetros y medio, que es la distancia de donde ella vive en la comunidad Las Tejas, hasta la cabecera departamental de Matagalpa. María Victoria llegó a pagar la cuota de 230 córdobas que cada semana debe hacer del crédito de cinco mil córdobas con el que compró lencería y productos cosméticos que vende.
Microcréditos a mujeres rurales de escasos recursos colocan la
Fundación Mujer y Desarrollo Económico Comunitario (Fumdec), organización de Matagalpa integrada a los programas de creación de bancos comunales que apoya el hermanamiento holandés.
Maritza Rodríguez, gerente del programa Mujer Autoempleada de Fumdec, explica que desde 2009 trabajan los bancos comunales en la metodología de dar crédito y capacitación. Existen diez grupos donde cada uno cuenta entre 15 y 20 mujeres.
“Son mujeres rurales que tradicionalmente su actividad es la siembra de granos básicos. La idea es ofrecer una alternativa adicional que les genere ingresos”, refiere Rodríguez. De esta forma se fortalece la capacidad productiva de las mujeres para la seguridad alimentaria de sus familias y comercializar los excedentes de granos básicos obtenidos.
La Central de Cooperativas Cafetaleras del Norte (Cecocafen) junto con el Comité Mano Vuelta, que es la entidad aliada por el Hermanamiento de Tilburg-Holanda, desde 2006 impulsan los programas de beneficios húmedos de café con enfoque social y ambiental. Santiago Dolmus, responsable de comunicación de Cecocafen, explica que los cincuenta mil dólares facilitados por el programa se invirtieron en comprar despulpadoras. A la par se acompañó con acciones ecológicas obteniendo como resultado que el pequeño cafetalero sepa manejar la pulpa como abono orgánico y las aguas mieles con pozos de infiltración, para evitar contaminar el suelo y las fuentes de agua. Dolmus dice que al obtener un café de calidad se coloca en los mercados y la ganancia se reinvierte en las plantaciones y en la infraestructura del humedal.
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