Wendy Álvarez Hidalgo
José Antonio López trabaja en una empresa desde hace dos años. Fue contratado con un salario de 28 mil córdobas, equivalentes a 1,217 dólares al tipo de cambio promedio de ese momento. Durante ese período no ha recibido ningún incremento salarial, y hoy su ingreso —aunque se mantiene igual en términos nominales— debido al deslizamiento de la moneda, equivale a 1,138 dólares.
En dos años el salario de este trabajador se ha reducido en unos 79 dólares, pero sus pagos del préstamo de su vehículo, la universidad de dos de sus hijos, la colegiatura del menor de ellos, algunos servicios del hogar como la televisión por cable, el gasto en ocio, así como la compra ocasional de vestuario y calzado son en dólares. Incluso hasta una recarga de saldo para su teléfono celular y ciertos productos alimenticios los paga en esa moneda.
Solo en el gasto de universidad, José invierte 225 dólares, más 450 dólares en la cuota mensual de su vehículo. Para ambos pagos cada mes debe destinar más córdobas debido al deslizamiento de la moneda. Dice que para soportar la erosión mensual de su ingreso, su esposa se las ingenia comprando en el exterior productos que luego vende acá o bien reducen los gastos innecesarios.
Y es que en Nicaragua hasta para comprar un trozo de pizza se paga en dólares, los menú de bares y restaurantes generalmente fijan los precios en esa moneda, un reflejo, según los analistas, de cómo la economía nacional se ha dolarizado a gran velocidad de forma no oficial, en detrimento de los ingresos de casi tres millones de personas que están en el mercado laboral. El problema es que la mayoría de los salarios están congelados, y día a día pierden valor por el sistema de deslizamiento del cinco por ciento anual, más factores adicionales como la inflación.
Por ley en Nicaragua la moneda oficial es el córdoba, pero entre el 60 y 70 por ciento de los servicios, según los economistas, están dolarizados, ocasionando que cada mes la capacidad de compra de los trabajadores merme. Se puede notar cada vez que se planifican las compras mensuales del hogar, añaden.
Las cifras del Banco Central de Nicaragua (BCN) confirman esa erosión. Hace una década el salario real, que refleja el verdadero poder de compra de un trabajo, era en promedio de 1,522.9 córdobas, lo que equivalía a 100.81 dólares. Al finalizar 2012, este es de 1,435.5 córdobas, 60.96 dólares al tipo de cambio promedio del año pasado.
Es decir que en una década, el poder de compra de los trabajadores ha caído en casi 40 dólares.
El sociólogo Cirilo Otero dice que solo hay tres medicinas para hacer frente a la creciente dolarización de la economía: “Dejar de producir de forma mono-cultivista, y diversificar nuestra producción y agroexportación; segundo, superar nuestros niveles de productividad. Los procesos de producción deben de cambiar, modernizarse y aplicar métodos modernos de producción y desarrollar consecuentemente las fuerzas productivas; y tercero, bajar el nivel de importaciones que realizamos en Nicaragua, debemos producir más bienes y servicios y consumirlos, y dejar de importar compulsivamente.
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El catedrático e investigador de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua), Rómulo Sánchez, dice que la dolarización no oficial de la economía está vivamente reflejada incluso en el sistema financiero. “Una gran cantidad de los depósitos están en moneda extranjera, se calcula que supera el 70 por ciento de los mismos. Más del 80 por ciento de los créditos del sistema bancario están en dólares. También los alquileres, las tasas de interés, el mercado de bienes raíces, las transacciones en el mercado bursátil, etcétera, se fijan en dólares”.
Sánchez advierte que el sistema de deslizamiento y la dolarización de los servicios son dos factores “letales” para los salarios precarios de los nicaragüenses, por lo que urge actuar sobre ese fenómeno.
La situación empeora para los asalariados que ni siquiera tienen el ingreso mínimo establecido por ley, que son mayoría en el mercado laboral nicaragüense. En Nicaragua, hay cerca de tres millones de personas económicamente activas, de las cuales unas 150 mil están en el rango del salario mínimo, otras 500 mil tienen el ingreso promedio nominal que es de 6,989 córdobas, desglose basado en el número de cotizantes en el Instituto Nicaragüense del Seguro Social (INSS).
De hecho según el economista José Luis Medal, del universo de trabajadores en Nicaragua son pocos los que tienen salarios en dólares. La mayoría que reciben este tipo de ingreso son ejecutivos, gerentes y los que trabajan para organismos no gubernamentales, los que estima en no más de 50 mil asalariados.
La alta dolarización de la economía encarece cada año la vida de los trabajadores. El problema según Medal es que ya de por sí el sistema de deslizamiento del país le pone un “piso” a la inflación, lo que se traduce en alza de los precios de los bienes y servicios, sin incluir la incidencia de la especulación que año con año se desata en el mercado nacional.
En eso coincide, el sociólogo Cirilo Otero, quien apunta que solo la especulación aporta al menos el 40 por ciento de los factores que inciden en el deterioro del poder de compra. “Por eso somos cada día más pobres y mal nutridos, porque las unidades familiares por la pérdida de esa capacidad, lo que hacen es reducir su consumo alimentario nutricional y menos ingesta por día y por tiempo”, sostiene.
DÓLAR PROTEGE A GRANDES
Pero ¿por qué la economía se ha dolarizado a gran escala? En palabras de Sánchez, la economía comenzó a dolarizarse de forma no oficial desde los años noventa, cuando los agentes de las actividades económicas se refugiaron en esta moneda para sortear la volatilidad de los precios y los choques externos.
Y esa es precisamente la razón del porqué el comercio en general está optando por vender sus productos en dólares hasta la fecha. De ahí, Sánchez plantea la siguiente interrogante: “Los propietarios de negocios, los que ofrecen servicios, los empresarios, se protegen pero, ¿quién protege a los asalariados que reciben córdobas?”.
Medal, por su parte, sostiene que otro factor que ha incidido en la rápida dolarización de la economía es la llegada de más remesas, el aumento de los ingresos en dólares por las exportaciones y la mayor importación de productos. Eso ocasiona, añade, que en el mercado nacional haya mayor circulación de la moneda extranjera, presionando al córdoba.
Pero eso no justifica la dolarización de los servicios. ¿Es ilegal esa práctica? En la Ley Orgánica del BCN (Ley 732), en capítulo VIII, artículo 36 se establece: “Los precios, impuestos, tasas, tarifas, honorarios, sueldos, salarios, contratos y obligaciones de cualquier clase o naturaleza que deban ser pagados, cobrados o ejecutados en la República de Nicaragua, se expresarán y liquidarán exclusivamente en córdobas”.
Y añade: “Toda cláusula calificativa o restrictiva, que imponga pagos en plata u oro metálico, monedas o divisas extranjeras o cualquier unidad monetaria o medio de pago que no sea el córdobas será nula…”. En el artículo 37 se hacen algunas excepciones, que permiten expresar los precios en dólares, pero no indica entre ellos a algunos servicios que están dolarizados, como las de comidas rápidas, por ejemplo.
Para el economista José Luis Medal sí hay una violación monetaria y por eso insiste en que se debe reformar esa ley para evitar que la misma se siga violando o más bien cerrar vacíos.
Pero Sánchez es enfático al afirmar: “En nuestro país debería ser prohibido que se expusiera los precios —unidad de cuenta— en dólares”. De hecho, el catedrático señala que aunque la Ley 732 es clara sobre el uso del córdoba, el problema es que “no está reglamentado hasta donde sé, que se multe a quien utilice como medio de pago y unidad de cuenta una moneda extranjera como el dólar estadounidense”.
DOLARIZAR ECONOMÍA
¿Es viable dolarizar oficialmente la economía, similar a lo ocurrido en El Salvador y Panamá? Los economistas no creen que esa sea la salida.
Medal dice que para que Nicaragua pase a una economía oficialmente dolarizada requeriría de una fuerte disciplina fiscal, para que pueda maniobrar cualquier crisis externa o interna. La zona euro en crisis, señala —donde no todos los países tienen capacidad de respuesta ante la crisis— puede ser un espejo en el que Nicaragua puede verse si decide sustituir el córdoba por el dólar con una economía débil.
Para Medal aunque la economía no es está oficialmente dolarizada, en la práctica el país tiene poco control sobre su política cambiaria, al recordar que el dólar domina en la mayoría de las actividades económicas.
En palabras de Sánchez: “El país que emite dólares (EE.UU.) no estaría interesado también en la dolarización —“apadrinar”— a una economía vulnerable y pequeña como la nuestra”.
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