Poesía y sensibilidad

Se suele decir que alguien tiene “sensibilidad” si se sabe que escribe poemas. Lo que no quiere decir que alguien que no escriba carezca de sensibilidad. Por sensibilidad se entiende la capacidad de sentir, la capacidad de ser sensible.

Ezequiel D’León

Se suele decir que alguien tiene “sensibilidad” si se sabe que escribe poemas. Lo que no quiere decir que alguien que no escriba carezca de sensibilidad. Por sensibilidad se entiende la capacidad de sentir, la capacidad de ser sensible.

El ejercicio de la poesía puede operar en dos sentidos: la poesía como expresión artística de cierta sensibilidad, pero también la poesía como el medio en que se puede acceder o desarrollar ciertas sensibilidades. La neurociencia actual cree que a través del juego de imágenes representativas en lo que escribimos alimentamos la inteligencia del corazón, el cual tiene su propio cerebro neuronal.

Así que es posible estimular a ciertas personas a expresarse poéticamente a fin de abordar nudos emocionales que requieren de cierta sanación. Ernesto Cardenal, por ejemplo, ha desarrollado talleres de poesía con niños que conviven con cáncer y la poesía ha sido fundamental como fuente de encuentro para estos niños. El impacto curativo de la poesía también radica en que a nivel cerebral se hacen conexiones neuronales nuevas cada vez que se crea en plena libertad una figura poética. Todo lo que ha sido sofocado emocionalmente o lo que ha sido reprimido, puede tener su espacio una vez que la persona se ha permitido crear.

En tal sentido, la llamada escritura automática (esto es empezar a escribir sin pensarla tanto, salga lo que salga), puede ayudar a conectar con esa parte con la que no hemos conectado en nosotros mismos, los afectos que están esperando una fuente que les ayude a mostrarse. La libertad es algo que cada ser humano debe inventarse para sí y la experiencia de la libertad poética es una de las más liberadoras, porque la imaginería que puede generarse es un dado de infinitas posibilidades. Un horizonte puede ser cuadrado, y una rosa negra puede convertirse en colibrí de luz y volar hacia las nubes. “Todo, absolutamente todo, es posible en la poética”, nos dice Pierre Reverdy.

La poesía como forma de expresión es un retorno a la edad infantil, es también una oportunidad para vivificar el corazón, es un ancho lugar para explorar sensaciones y formas constantemente renovadas.

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