Washington/ EFE
El secretario de Estado de EE. UU., John Kerry, insistió ayer en que “debe haber un recuento” de votos en Venezuela y evitó reconocer al presidente Nicolás Maduro, quien lo acusó de “obsceno intervencionismo” en los asuntos del país.
El martes, Maduro acusó a la embajada estadounidense en Caracas de “financiar y dirigir todos los hechos de violencia” que han dejado ocho muertos desde el domingo, algo que EE. UU. rechazó.
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El jefe de la diplomacia estadounidense reaccionó por primera vez a las elecciones venezolanas en una audiencia en la Cámara de Representantes, donde la congresista republicana Ileana Ros-Lehtinen le preguntó si reconoce a Maduro como ganador de los comicios.
“No puedo darle una respuesta de sí o no, pero creo que debe haber un recuento” de votos, dijo Kerry ante el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara baja.
El funcionario recordó que “otros países y la OEA (Organización de Estados Americanos) han pedido también un recuento” de votos y que “originalmente Maduro dijo que apoyaba la idea”.
Precisamente ayer el equipo de campaña del candidato opositor venezolano, Henrique Capriles, presentó ante el Consejo Nacional Electoral (CNE) una solicitud formal para el recuento voto a voto de los resultados de los comicios del domingo pasado.
Maduro aseguró que acatará “total y plenamente” la decisión que tome el CNE al respecto, mientras que la presidenta del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), Luisa Morales, advirtió que el recuento manual de votos “es un imposible” en Venezuela debido a su sistema automatizado.
Kerry consideró ayer “muy dudoso” que Estados Unidos envíe una delegación a la toma de posesión de Maduro, prevista para este viernes, dadas las “circunstancias debatibles” en las que se produce.
Preguntado por las denuncias de la oposición sobre irregularidades en el proceso de votación, el titular de Exteriores respondió que el Departamento de Estado está evaluándolas. “Si hay irregularidades enormes, vamos a hacer unas cuantas preguntas serias al respecto”, aseguró Kerry.
Maduro afirmó más tarde que no le importa que Estados Unidos no lo reconozca y condenó el “obsceno intervencionismo” del Gobierno de ese país, al que instó limitarse a enfrentar los “problemas económicos, sociales y políticos” que “agobian a su pueblo”.
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