LONDRES/AFP
Decenas de miles de personas dieron ayer el último adiós a la ex primera ministra Margaret Thatcher, fallecida el 8 de abril a los 87 años, en un imponente funeral militar que culminó con una misa en la catedral de San Pablo a la que asistieron 2,300 invitados, encabezados por la reina Isabel II.
El coste del funeral evaluado en hasta 10 millones de libras (15.3 millones de dólares) generó la mayor polémica entre británicos. Aunque no hay cifra oficial, el Gobierno indicó que la factura final del funeral, que solo se diferencia del funeral de Estado en el nombre, sería “mucho menos” que lo adelantado por la prensa.
“(…) Es vergonzoso e inaceptable en una época de austeridad”, opinó Casper Wislow, estudiante de Antropología de 22 años, en un punto del recorrido del cortejo fúnebre. Wislow, blandiendo una pancarta que rezaba “Descansa con nosotros en la miseria”, fue parte de varias decenas de manifestantes que expresaron su repulsa mostrando la espalda al féretro.
Patricia Welsh, una jubilada de 69 años, se declaró “furiosa” por este gasto “cuando la gente normal debe hacer frente a recortes, las bibliotecas están cerrando y la seguridad social se está reduciendo”.
Un sondeo ComRes publicado el fin de semana indicó que solo el 25 por ciento de los británicos aprueban que el funeral sea pagado con dinero público, lo que ilustra el controvertido legado de Thatcher, acusada de haber dejado a miles de personas sin empleo con sus privatizaciones y cierres de minas e industrias productivas.
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