Seúl/EFE/AFP
Corea del Norte lanzó ayer nuevas amenazas a Corea del Sur y Estados Unidos, aunque descendió el nivel de tensión en la región después de que Pionyang rechazara la última oferta de diálogo de Washington sin cerrar completamente la puerta a futuras negociaciones.
Corea del Norte impidió ayer que diez representantes de las 123 empresas surcoreanas en Kaesong llevasen víveres a sus 200 empleados que permanecieron en la instalación industrial intercoreana de Kaesong, después de que Corea del Sur decidió unilateralmente cerrarla.
[/doap_box]
“Una guerra nuclear puede estallar en cualquier momento”, afirmó el diario estatal norcoreano Rodong, que culpó de la situación a EE. UU. por llevar a la vecina Corea del Sur equipos de combate con capacidad nuclear para las maniobras conjuntas que ambos países llevan a cabo hasta finales de abril.
En otro despacho, el periódico reiteró su condena a la quema de retratos de líderes norcoreanos el lunes durante una manifestación en Corea del Sur y, en su habitual retórica belicista volvió a amenazar con una “poderosa acción de represalias” militares en la que la ciudad de Seúl sería “uno de los objetivos”.
Los repetitivos alegatos norcoreanos de ayer no han sembrado la alerta en Seúl y Washington y el ambiente de tensión en la península coreana se ha reducido aparentemente. La razón podría deberse al hecho de que Corea del Norte de momento se haya abstenido de realizar una prueba de misiles que la semana pasada muchos creían inminente, en un aparente gesto de rebajar su postura hostil.
El fin de semana el secretario de Estado de EE. UU., John Kerry, expresó en una gira por Corea del Sur, China y Japón la voluntad de su Gobierno de dialogar con Pionyang para que ponga fin a su ofensiva belicista y retome las negociaciones hacia su desnuclearización.
Aunque Corea del Norte rechazó la oferta de diálogo de Kerry, que calificó como “una hábil estratagema para eludir su culpabilidad por la tensión”, dejó una puerta abierta al futuro al asegurar que “no se opone al diálogo” si este está “basado en el principio de respeto a la soberanía y la igualdad”.
Entretanto, los rumores sobre posibles contactos secretos entre Seúl y Corea del Norte para solucionar la situación del polígono llegaron al Parlamento surcoreano, donde el ministro de Unificación, Ryoo Kihl-jae, tuvo que negarlos rotundamente tras ser preguntado por un diputado.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, llamó a las dos Coreas y a los países vecinos a “hacer bajar la tensión para que no existan errores de juicio o cálculos erróneos” susceptibles de hacer la situación “incontrolable”. Además, invitó a Pionyang a “considerar seriamente” la oferta de diálogo de Seúl sobre el futuro del complejo Kaesong.
Ver en la versión impresa las páginas: 8 A