WASHINGTON/EFE/AFP
Washington vivió ayer una jornada de nerviosismo y alerta tras conocerse que una carta que contenía ricina fue enviada al presidente Barack Obama y detectarse tres paquetes sospechosos dirigidos al Senado, dos días después de las explosiones registradas en el maratón de Boston, que dejaron tres muertos y 176 heridos.
La misiva dirigida a Obama estaba impregnada de una “sustancia granulada que dio positivo como ricina en un test preliminar” y fue interceptada el martes en una oficina de correos fuera de la Casa Blanca, informó el Buró Federal de Investigaciones (FBI), que indicó que “no hay indicios” que conecten el atentado en Boston con la carta al mandatario.
Una tercera “carta de apariencia sospechosa” fue enviada a la oficina del senador demócrata Carl Levin en su estado natal, Michigan, informó el legislador en un comunicado. El FBI advirtió de que es probable que “se sigan recibiendo cartas” mientras intentan esclarecer los motivos.
La ricina, derivada de la semilla de ricino, es un componente altamente tóxico. Puede provocar la muerte entre 36 y 48 horas si es inhalada, inyectada o ingerida, por fallas en los sistemas respiratorio y circulatorio, aunque su ingesta no es siempre mortal y los niños son más vulnerables que los adultos, según la cadena CNN en Español.
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La carta llegó el mismo día que otra dirigida al senador republicano Roger Wicker, y que también dio positivo por ricina. Un boletín del FBI obtenido por la cadena NBC News revela que ambas misivas fueron enviadas el 8 de abril desde Memphis (Tennessee) y contienen el mismo texto: “Ver algo incorrecto y no exponerlo es convertirse en un aliado silencioso de su continuación”. También tienen la misma firma: “Soy KC y apruebo este mensaje”. La senadora Claire McCaskill aseguró el martes que las autoridades habían identificado a un sospechoso en relación con la carta enviada a Wicker, pero no precisó si fue arrestado.
El FBI informó además que los filtros de una segunda oficina de revisión de correo dirigido a la Casa Blanca también “dieron positivo por ricina esta mañana”, por lo que el correo de esas instalaciones es sometido a pruebas.
ATENTADOS SIN DETENIDOS
Respecto a las explosiones en Boston, las autoridades indicaron ayer tener imágenes de un sospechoso por el doble atentado, aunque desmintieron cualquier detención. “Buscamos saber quién es. Esta persona no está detenida y no la tenemos claramente identificada”, declaró una fuente judicial que no quiso revelar su identidad.
El diario local The Boston Globe se refirió a “la imagen de un sospechoso que cargaba y quizás dejó una mochila negra en el lugar de una de las dos explosiones”. Una cámara de vigilancia de una tienda permitió a los investigadores tener una “visión clara de la zona”. Imágenes de un canal local de televisión también habrían ayudado a la policía.
Cientos de periodistas llegaron a los tribunales federales de Boston para cubrir el traslado del supuesto detenido. Para agregar confusión a la situación, los tribunales tuvieron que ser evacuados por más de una hora a raíz de una falsa alerta de bomba.
El FBI halló en un techo de un hotel en la zona del atentado trozos de una olla a presión. También se encontraron en la escena del crimen fragmentos de una mochila de color oscuro en la que habrían ocultado las bombas caseras.
Las fotos difundidas muestran trozos de metal retorcidos, así como restos de cables y componentes electrónicos que podrían haber sido utilizados para hacer explotar las bombas a distancia.
Alrededor de 100 de los 183 hospitalizados inicialmente ya fueron dados de alta, aunque aún hay una decena en estado crítico, de acuerdo con los medios estadounidenses. Cerca de una docena de personas sufrió una amputación a raíz de las heridas recibidas por las dos bombas que explotaron con 13 segundos de intervalo, a una distancia de unos 100 metros cerca de la línea de llegada del maratón.
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