Lucía Navas
Los representantes del BM evitaron hacer un análisis sobre los efectos que sufriría la economía de Nicaragua tras un posible cambio en la relación con Venezuela.
Sergio Jellinek, encargado de relaciones externas del BM para la región, consideró que no se puede “especular” en el tema “porque no se conocen aún las políticas” del nuevo Gobierno venezolano. Su respuesta fue a las consultas hechas por LA PRENSA a través de la conferencia vía chat en línea en el marco de la presentación del informe de perspectivas económicas.
[/doap_box]
En el desempeño de las economías latinoamericanas, la de Nicaragua se ubica en el grupo de países que en 2013 mantienen tasas favorables. El país lograría crecer cerca del cuatro por ciento, según estima el Banco Mundial (BM) en su informe de perspectivas económicas para América Latina y el Caribe divulgado ayer en Washington.
Pero Augusto de la Torre, economista jefe del organismo para América Latina y el Caribe, advierte que para la región “los vientos son cada vez menos favorables”, debido a la desaceleración que está sufriendo la demanda de sus productos en los mercados externos.
“Eso quiere decir que hay mayores desafíos por enfrentar”, afirma De la Torre para quien “cada país” debe revisar en particular las reformas que debe impulsar para fortalecerse, ya que tienen temas estructurales por resolver como la reducción de la pobreza.
LOS RETOS
El informe “América Latina y el Caribe, sin viento a favor: en busca de un mayor crecimiento”, prevé que la región crezca un 3.5 por ciento en 2013. Será una mejora respecto al tres por ciento del 2012, pero por debajo del cinco por ciento alcanzado previo a la crisis económica de 2008-2009.
“Para la región el desafío se reduce en tres palabras: productividad, productividad, productividad”, insistió De la Torre al señalar que las tasas de crecimiento de los países son buenas, pero son insuficientes para mantener el ritmo de progreso social que los latinoamericanos experimentaron en los últimos diez años.
Llamó la atención a la importancia del sector servicios o tercerización en la región “para disminuir la pobreza”. Por ello plantea que un país, para crecer satisfactoriamente, su sector manufacturero debe ser fuerte por lo cual fortalecer su competitividad es fundamental.
Además explicó que en la medida que los mercados externos se debilitan, la forma de sostener el crecimiento en América Latina depende “de sí mismo” enfocándose en la demanda interna. Destacó además la necesidad de atraer más inversión extranjera, pero cuidando los capitales especulativos y que el crédito de consumo no siga superando el productivo.
Ver en la versión impresa las páginas: 3 C