Mabel Calero
En una pequeña choza, ubicada en la comunidad de El Caliguate en Santa Teresa, el calor es infernal. En dos peroles enormes a altas temperaturas se prepara el jugo de caña hasta convertirlo en una miel oscura para obtener el famoso dulce de rapadura.
Este trapiche es uno de los más viejos de Santa Teresa. El proceso inicia moliendo la caña de azúcar hasta obtener la miel que sirve para hacer el dulce de rapadura en atados, alfeñique con maní y hay quienes la usan hasta para alimentar los bueyes.
Después de sacarle el jugo, esta pasa a las pailas o calderas, donde se sancocha, luego pasa a otra paila donde se saca la miel que posteriormente pasa a una batea donde se bate y rebate para que cuaje y salga el dulce.
Por último, la miel se echa en los moldes de madera, donde al enfriarse quedan los llamados atados. Don Juan Acevedo Vargas, propietario de la finca San Isidro, afirma que más que un trabajo, la preparación del dulce es una tradición centenaria heredada por su bisabuelo.
“Ya tenemos cien años en este trabajo, aún se hace de forma artesanal porque no contamos con la ayuda del Gobierno, no ha habido un avance para que nosotros podamos exportar el dulce, sin embargo es una temporada buena para Semana Santa y ahora que el Café Presto está comprando el dulce”, dijo.
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