Inauguración del nuevo edificio de la UNI
Jeniffer Castillo Bermúdez
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En 30 años, el nuevo edificio de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) no necesitará pintura ni mantenimiento en sus paredes porque está forrado con láminas de aluminio poliuretano, un material que se decolora 30 años después, aseguró el arquitecto Luis Chávez, quien diseñó la obra.
El edificio de 15,000 metros cuadrados abrió ayer, costó 16.2 millones de dólares, tiene 60 aulas y albergará a 2,700 estudiantes.
Chávez, decano de la Facultad de Arquitectura de la UNI, dijo que 17 de las 60 aulas cuentan ya con pizarras electrónicas inteligentes. “Estamos gestionando con empresas la instalación de pizarras inteligentes en todas las aulas de clase”, anunció.
Esto forma parte de la segunda fase del proyecto, para la cual también se contempla instalar paneles solares en el techo y hacer que el nuevo edificio sea totalmente “bioclimático”, es decir, amigable con el medioambiente, detalló Chávez.
“Su diseño hace que el viento circule y llegue a los dos lados (del edificio), por eso es que no consideramos necesaria la instalación de aires acondicionados y la mayor parte del día las aulas son iluminadas con la luz natural… con esto vamos a registrar un considerable ahorro energético”, señaló Chávez.
En el edificio, bautizado como Recinto Rigoberto López Pérez, se atienden las carreras de Ingeniería Química, Computación, Civil, Agrícola, Mecánica, Industrial y Sistemas.
Este es el primer edificio moderno que se construye en una universidad pública, miembro del Consejo Nacional de Universidades (CNU), según Telémaco Talavera, presidente de esta institución.
La obra fue diseñada totalmente por arquitectos de la misma UNI, dijo el rector Aldo Urbina, quien ayer encabezó los actos de apertura de la nueva infraestructura, considerada por expertos en el ramo de la construcción como “avanzada”.
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