La gran Sultana (I)

“Si no puedes gobernar tu casa no podrás gobernar tu pueblo”, Confucio. Cuando era un niño veía a Granada como una ciudad. Crecí y aún veía a Granada como una ciudad. Ahora ya en la tercera etapa de mi vida veo a Granada como un pueblo sucio y desordenado, no veo orden, ni gobierno.

Mariano Marín
Notas Sueltas

“Si no puedes gobernar tu casa no podrás gobernar tu pueblo”, Confucio.

Cuando era un niño veía a Granada como una ciudad. Crecí y aún veía a Granada como una ciudad. Ahora ya en la tercera etapa de mi vida veo a Granada como un pueblo sucio y desordenado, no veo orden, ni gobierno.

¿Qué paso en cincuenta años de desarrollo en el mundo y qué paso en Granada? ¿Por qué solo vemos que la ciudad se va cayendo a pedazos y nadie hace nada para salvarla?

Sus gobiernos municipales a partir de los años noventa se han preocupado para apoyar la caída y hundimiento de la “muy culta y noble Gran Sultana”.

A finales de los cuarenta, el general Somoza por una discordia con la oligarquía se llevó la universidad de oriente y en mediodía el comercio portuario lo redujo al mínimo y sacó a los granadinos “prominentes” de su gobierno.

La reactivación de la economía de la ciudad se reactivó por unos instantes gracias al terremoto de Managua. Esto duró algunos meses mientras se reorganizaba la capital.

En los años ochenta los “prominentes” volvieron al poder. Al triunfo de la revolución se introdujeron al Gobierno pero desde Managua y no ayudaron más a “su” ciudad de Granada. Las fábricas las descapitalizaron. Los ingenios los “entregaron”. Las casas las vendieron. Las fincas se las autoconfiscaron, pues eran los del poder.

En los años noventa recuperaron indemnizadas las fábricas, los ingenios y las fincas además con maquinaria nueva que no se había renovado en los últimos ochenta años. Cambiaron los nombres de las calles y parques, además de remodelarlos según gusto y antojo de la cooperación española, pues regresó el imperio español a la ciudad. Las alcantarillas y sistema de aguas negras, pilas sépticas y salvamento del lago Cocibolca no entraron en esta remodelación.

Al año 2000 llegó el boom del turismo. La ciudad se prestó a acoger a los turistas e inversores extranjeros.

La democracia llegó con elecciones libre y vigiladas por organismos extrajeron que nos vinieron a decir que si estábamos bien o mal y quién debía de ganar o no. Los sitios históricos y patrimonio nacional se cubrieron con las banderas, colores y consignas de los distintos partidos de la derecha, y la izquierda, y los de centro, y los de todo lo contrario. Ni los muros de Xalteva.

(Continuará)

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