Lucydalia Baca Castellón
Aunque aceptaron con resignación el inesperado anuncio de que a partir de mañana la tarifa del servicio eléctrico registrará un incremento del 7.78 por ciento, los empresarios esperan que sea el único que autorice el Gobierno durante el 2013.
Además, en la mayoría de los casos, la “elasticidad de los precios” no permitirá que el alza generada en la estructura de costos de producción se traslade al precio que paga el consumidor final de los productos, lo que resta competitividad a las empresas.
“Algunas empresas quizás podrán trasladar el alza al consumidor final, porque la elasticidad de los precios de lo que producen lo permite. Pero la mayoría tendrá que asumirlo a través del ahorro y la eficiencia, lo que a su vez evitará afectaciones al consumidor”, sostuvo el presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), José Adán Aguerri.
Sin embargo, Juan Sebastián Chamorro, presidente de la Cámara Nicaragüense de Plantas Exportadoras de Carne Bovina (Canicarne), reconoce que el sector cárnico que esperaba colocar la carne en el primer lugar de las exportaciones por la crisis que enfrenta la caficultura, tendrá que revisar sus metas de crecimiento fijadas en seis por ciento para este año, por la pérdida de competitividad que les generará este incremento.
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Adicionalmente, la caída que ha registrado en los dos últimos meses el crecimiento del dinero circulante, es otro impedimento para incrementar los precios, porque estimularía aún más la reducción del consumo.
Pero la absorción de estos costos junto a la tendencia a la baja que enfrentan los precios de los principales productos de exportación —entre ellos la caña y el maní cuyo cultivo con riego demanda altos consumos de energía eléctrica— colocan a la industria local en una posición de desventaja en los mercados internacionales donde cada día se exige mayor competencia, dice Diego Vargas Montealegre, presidente de la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (Amcham).
En los mataderos industriales el alto consumo de energía eléctrica para procesar y almacenar la carne la convierte en el segundo insumo.
“Esto hay que verlo desde el punto de vista de competitividad del país. Obviamente este incremento que no se puede trasladar al precio de la carne que se exporta porque el mercado internacional mantiene precios estables desde (hace) mucho tiempo, nos hace perder competitividad y nos dificulta colocar las exportaciones y esto tiene un efecto multiplicador”, expresa Juan Sebastián Chamorro, presidente de la Cámara Nicaragüense de Plantas Exportadoras de Carne Bovina (Canicarne).

Aguerri y Vargas reconocen que los avances en el cambio de la matriz energética han contribuido a aliviar el problema. Sin embargo, estiman que todavía no es suficiente, ya que estas alzas demuestran que se debe seguir trabajando hasta concretar el cambio y seguir promoviendo la inversión en la generación eléctrica.
A la vez garantizar que la nueva energía que se produzca sea más barata. Vargas espera que la consolidación del proyecto Tumarín ofrezca un gran aporte en este sentido.
Aguerri, en cambio, aconseja comenzar a producir con carbón e impulsar a los ingenios a incrementar su actual generación (de entre 62 y 64 megavatios). Adicionalmente estima indispensable que las inversiones de la empresa distribuidora aseguren la reducción de los niveles de pérdida y robo, para garantizar un verdadero impacto en el costo de la energía. Además que la ciudadanía en general y los empresarios se comprometan a ahorrar energía.
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