En Belfast oeste, los nacionalistas católicos no han perdonado a la exprimera ministra Margaret Thatcher por haber dejado morir en prisión a 10 militantes del Ejército Republicano Irlandés (IRA), y varias pintadas en las paredes del barrio le desean que se «pudra en el infierno».
Al cruzar Falls Road, la arteria de Belfast oeste más simbólica del combate de los nacionalistas católicos norirlandeses que luchaban contra la autoridad británica de la provincia, una variante de este epitafio rabioso puede leerse en otra fachada: «¿Dama de Hierro? Oxídate en el infierno».
El lunes por la noche, algunas horas después de la muerte de la exprimera ministra británica, varios pubs ofrecían tarifas reducidas para celebrar el acontecimiento.
«Siempre recordaré que durante ese período particular (los años en que Thatcher estuvo en el poder, de 1979 a 1990), teníamos un póster de Margaret Thatcher en la ventana de nuestra casa que decía 'Se busca por crímenes de guerra'», dijo a AFP Jim McVeigh, un exmiembro del IRA condenado en dos ocasiones por atentados.
«Para mí, y habiendo vivido esos días oscuros en los que 10 jóvenes murieron en huelga de hambre, Margaret Thatcher era una criminal de guerra», agregó McVeigh, que pasó en total 16 años en la cárcel. «Estaba a la cabeza de uno de los sistemas penitenciarios más brutales de Europa», «responsable de la tortura de cientos de hombres y mujeres jóvenes durante ese período», denunció.
«Es directamente responsable de la muerte de 10 huelguistas de hambre», insistió Jim McVeigh quien es ahora consejero municipal del Sinn Féin, el principal partido nacionalista irlandés, en Belfast. Afirma que fue después de estas muertes cuando se afilió al IRA. «Fue un momento decisivo para una generación de jóvenes en Irlanda del Norte y la razón primera por la que, incluido yo, nos unimos a la lucha armada», explicó.
A pesar del acuerdo de paz de 1998 que estableció un reparto del poder entre católicos y protestantes en Irlanda del Norte, tras 30 años de violencia interconfesional que causó 3.500 muertos, la herencia de la lucha sigue estando muy presente en Falls Road donde inmensos y coloridos frescos, que ilustran el combate contra el Gobierno británico, adornan los edificios.
Uno de ellos representa el retrato sonriente de Bobby Sands, el más famoso de los 10 presos muertos en 1981 tras una huelga de hambre de 66 días. Al lado del retrato está escrito: «nuestra revancha será la risa de nuestros hijos».
En octubre de 1984, el IRA estuvo a punto de asesinar a Margaret Thatcher tras haber hecho explotar una bomba en el Grand Hotel de Brighton (sur de Inglaterra) donde había ido en la víspera de la apertura de una conferencia del Partido Conservador.
La 'Dama de Hierro', siempre fiel a sí misma, quiso que la conferencia se celebrara a pesar de los cinco muertos causados por el atentado.
«Hitler tiene un nuevo amigo en el infierno pero no la vamos a odiar ahora porque entonces nos rebajaríamos a su nivel», dijo a AFP frente al pub Sean Mac Diarmada de Falls Road, un hombre de 51 años que no quiso revelar su identidad.
Para Margaret O'Callaghan, profesora de Ciencias Políticas en la Queen University de Belfast, Thatcher «está asociada a Loughgall (donde ocho miembros del IRA Provisional fueron abatidos por las tropas británicas en 1987), a la política de tirar para matar y a todos esos aspectos negativos de Irlanda del Norte de los años 80».
Gerry Adams, el presidente del Sinn Fein, declaró por su parte a la RTÉ, la televisión irlandesa, «que engendró un gran sufrimiento y que estaba en posición de fuerza para poder hacer mucho bien». «Porque adoptó políticas reaccionarias a corto plazo, dirigió e hizo durar una guerra en lugar de dedicarse al 'trabajo de hacer la paz».