Lucydalia Baca y Lucía Navas
Las advertencias de que la excesiva dependencia de la cooperación venezolana no era buena y que a corto plazo podría volverse en contra del crecimiento económico de Nicaragua parecen concretarse.
La importancia que ha adquirido para la economía nacional el apoyo financiero otorgado por Venezuela ha elevado tanto la vulnerabilidad de la economía local que la reducción de esta impactaría directamente en las metas de crecimiento del país.
La Fundación Nicaragüense de Desarrollo Económico y Social (Funides), en su Informe de Coyuntura Económica del Primer Trimestre del 2013 hace cálculos sobre qué tipo de impactos tendría una eventual reducción de la cooperación venezolana.
Carlos Muñiz, director ejecutivo de Funides, explica que haciendo un escenario simulado en el que la cooperación se reduce a un promedio de 300 millones de dólares anuales, las proyecciones de crecimiento previstas en 4.5 por ciento para los próximos tres años se desplomarían.
Se propone que el Gobierno diseñe con empresarios y demás sectores del país un Plan de Nación.
Para José Adán Aguerri, presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), el desafío es que Nicaragua aprenda a vivir de su propia producción y dinámica económica.
El avance en la dinámica de exportación e inversión de los últimos años para Aguerri le permite al país soportar mejor cualquier bajón en el mercado externo. No obstante insiste que es esencial que el Gobierno garantice la seguridad en el clima de negocios para atraer más inversiones.
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“Por ejemplo, no toda la ayuda venezolana se ha gastado. Si se revisan las cifras del Banco Central, donde aparece el gasto, siempre aparece algo que dice disponibilidad. Entonces esos son recursos que no se usan en ese año, no sé si después o no. Pero ahí hay algún colchón para cierto margen de maniobra en el corto plazo, para buscar algún tipo de préstamo externo o mayor recaudación fiscal”, explica Muñiz.
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Sumando esta merma directa a la disminución de entre el 10 y 20 por ciento en el volumen de las exportaciones de café por el impacto de la roya y el estancamiento de la economía de Estados Unidos, en lugar de la tasa de 4.5 por ciento este año, la economía solo crecería 2.9 por ciento en el 2013, en el 2014 alrededor de 1.3 por ciento y 3.2 por ciento en 2015. El promedio anual del crecimiento sería 2.5 por ciento contra 4.4 por ciento en el escenario base, detalló Muñiz.
Y es que hasta 2006 Nicaragua no tenía ningún tipo de ayuda del país del sur. Fue producto de las relaciones políticas que estableció Daniel Ortega con su homólogo, el fallecido Hugo Chávez, que se estrechó la relación comercial y cooperación petrolera que financia proyectos sociales. Ahora, el peso de Venezuela en la economía nacional es relevante: ha cubierto el 22 por ciento del déficit externo del país en los dos últimos años.
Entre 2008 y 2012 los fondos venezolanos recibidos y manejados discrecionalmente por el Gobierno de Nicaragua suman 2,811.9 millones de dólares, de acuerdo con el BCN.
José Evenor Taboada, presidente de Funides, indica que al reducirse el crecimiento económico habría consecuencias, “ya que Nicaragua requiere un crecimiento real per cápita de un siete por ciento mínimo para resolver el rezago que tenemos en el subdesarrollo y la pobreza y cualquier disminución de nuestro desarrollo impacta terriblemente y es un año más que se pierde”.
Muñiz, por su parte, dice que aunque el escenario en el que se plantea la reducción de este apoyo en medio de un contexto adverso tanto a nivel interno como externo, es “simulado”, la merma de la cosecha cafetalera es una situación totalmente real.
Sin embargo, tanto la disminución del crecimiento de la economía estadounidense como el cambio en la política de cooperación venezolana son escenarios totalmente inciertos.
ELECCIONES DECISIVAS PARA NICARAGUA
Luego que Chávez falleciera el pasado 5 de marzo, el futuro de la ayuda venezolana ha sido motivo de predicciones y especulaciones. Este fin de semana se realizarán elecciones presidenciales en Venezuela, donde se decidirá si continuará el chavismo o si habrá un cambio total en la política de ese país.
José Evenor Taboada, presidente de Funides, identifica que no se trata solo de un posible cambio de escenario político en Venezuela, sino también de que Nicolás Maduro, de ganar las elecciones, pueda mantener la cooperación en los mismos términos de los últimos cinco años, ya que debe enfrentar serios problemas económicos que atraviesan los venezolanos.
En entrevista con LA PRENSA en marzo pasado, el expresidente de la Cámara Americana de Comercio de Nicaragua (Amcham), Róger Arteaga, recordó que Venezuela no vive sus mejores tiempos y si la nueva Administración considera necesaria esa modificación no dudará en hacerla, “porque Maduro no es Chávez”.
El desaparecido mandatario heredó a los venezolanos un país con graves problemas de inseguridad ciudadana, una tasa inflacionaria galopante —la más alta de América Latina—, escasez de alimentos y una moneda devaluada. Y peor aún, la inversión extranjera huye despavorida por las expropiaciones que aplicó durante sus 14 años en el poder.
Ante esa crisis económica y social, Nicaragua, al no ser prioridad para Venezuela, quedaría en condición de vulnerabilidad, advirtieron también el economista René Vallecillo y el expresidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), Mario Arana, quienes señalaron que este nuevo panorama planea desafíos monumentales a los nicaragüenses, principalmente a mediano plazo.
¿DUDAN?
El asesor económico presidencial Bayardo Arce se muestra confiado en que las elecciones del domingo en Venezuela serán ganadas por Nicolás Maduro, seguidor del chavismo, pero admitió que de no ser así se podrían experimentar cambios en las relaciones comerciales y políticas de Nicaragua, “ya que las políticas de cooperación se rigen por las normas que están en función de un partido político”.
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