Noel Amilcar Gallegos
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El mayor Javier Robleto, jefe de prevención contra incendios del benemérito Cuerpo de Bomberos de Masaya, admitió que la lucha contra el incendio, que hasta ayer por la noche devoraba las laderas del volcán Masaya, ha sido agotadora para los treinta apagafuegos de esta ciudad y de Nindirí y el resto de personal de otras instancias.
Unas 280 personas, entre bomberos, Ejército, personal de los municipios y guardaparques, luchaban contra las llamas y el asfixiante humo.
Robleto dijo que el desgaste no solo ha sido humano sino también económico, por el combustible, alimentación y el equipo que utiliza el personal.
“Se nos está complicando un poco porque la topografía del terreno no es la adecuada para manejar la situación y está en una zona donde la piedra es más tostada, se quiebra con facilidad y perjudica la entrada porque te torcés el pie. El detalle es que no estamos ligando con zacate ni con monte, sino con árboles de gran tamaño. Nuestro personal entra (a la zona de incendio) las veces que se puede. La penca y la piñuela son arbustos que mantienen la combustión por largo tiempo”, aseguró Robleto.
Hasta ayer se estimaba que las llamas habían arrasado más de siete kilómetros de dicha zona y que también estaba afectando al volcán Santiago y el cráter San Fernando, con rumbo a la carreta Masaya.
“Este incendio inició desde ayer (miércoles) como a las 2:00 de la tarde. Se nos ha hecho difícil porque el incendio se logró expandir por la gran cantidad de maleza que está seca. Tenemos varios focos que han quedado y que están muy fuertes”, dijo Bernardino Bermúdez, jefe del Sinapred del departamento de Masaya.
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