Carla Torres Solórzano
Indira González nació con síndrome de Down hace 28 años. En aquel momento, los médicos no le dieron muchas esperanzas de vida a la familia, pero ahora ella es un ejemplo de superación personal.
Hace cinco años, después de recibir múltiples terapias en la Asociación de Padres de Familia con Hijos Discapacitados Los Pipitos, logró un empleo como ayudante de servicios generales en un reconocido restaurante de comidas rápidas de la capital.
Según su madre, Rosa Lina Herrera, ella ha aprendido a amar su trabajo, ser disciplinada y estar siempre dispuesta a desempeñar las labores que se le encomiendan.
La joven trabaja medio tiempo de lunes a viernes y entre sus principales funciones están limpiar las ventanas del local, rellenar los saleros, revisar el buen estado de los cubiertos, entre otros.
Fátima Sándigo, coordinadora del área ocupacional del Instituto Médico Pedagógico Los Pipitos, manifestó que la inserción laboral ha sido posible gracias a procesos de sensibilización permanente en las diferentes empresas del país.
Cabe señalar que en octubre del año pasado veinte jóvenes con deficiencia intelectual y auditiva fueron integrados al personal de Gildan Activewar Inn en San Marcos, Carazo.
El ingreso laboral de estos jóvenes a dicha empresa de zona franca alcanzó el número de 73. Asimismo, han logrado integrarse laboralmente en once empresas del país como Casa Pellas, Compañía Cervecera de Nicaragua, entre otras compañías.
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