Medicinas y su daño al hígado

El hígado es un órgano vital que puede resultar seriamente dañado por la ingestión de una gran variedad de productos, incluyendo los que los médicos prescribimos por lo cual es de suma importancia que debemos insistir en que no se debe practicar la automedicación.

El hígado es un órgano vital que puede resultar seriamente dañado por la ingestión de una gran variedad de productos, incluyendo los que los médicos prescribimos por lo cual es de suma importancia que debemos insistir en que no se debe practicar la automedicación.

El daño hepático o hepatotoxicidad química puede ser de dos tipos: por acción directa o por idiosincrasia (reacción individual del afectado).

La acción tóxica directa sobre el hígado la podemos ver producida por venenos contenidos en hongos tóxicos como amanita phalloides o por sustancias que se transforman dentro del hígado como el tetracloruro de carbono.

La sustancia tóxica destruye o paraliza organitos internos de las células hepáticas, afecta el funcionamiento creando incremento de grasa y mal funcionamiento hepático que pueden llevar a la muerte.

El acetaminofén o “panadol” en dosis altas es ejemplo de un fármaco del cual se abusa sin conocer sus peligros.

La idiosincrasia no es tan frecuente ni podemos establecer quién se verá perjudicado por esta reacción peculiar del sistema de defensa (inmunológico) frente al producto, que no depende de la dosis y puede aparecer en cualquier momento del consumo del producto.

En uno de cada cuatro afectados de una reacción idiosincrática la persona se “brota” en la piel (rash cutáneo), tiene fiebre, dolor en las articulaciones y en sangre se detecta aumento de glóbulos blancos y enzimas hepáticas TGP y TGO.

Se han visto más frecuentemente con el consumo de isoniazida, valproato, estatinas y difenilhidantoína sódica.

Una persona afectada con daño hepático por medicamentos requerirá atención médica, algunas veces en condiciones de hospitalización de cuidados intensivos. Se utilizan antídotos o la silimarina (hepasil B complex) para tratar estos complicados cuadros, pero lo mejor sigue siendo la prevención.

Consulte a su médico internista, farmacólogo clínico o toxicólogo.

¡Hasta el próximo jueves!

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí