Psicóloga clínica
Así reza un sabio refrán, “cuando se quiere, se puede”, esto es aplicable a muchas decisiones en nuestras vidas, pero hay otras que no es tan fácil con el solo querer.
Me refiero a las adicciones. Dejarlas no es tan sencillo, es más bien un proceso para poder empoderarte de tomar la decisión y creer que vas a poder salir de esas garras.
Particularmente me refiero a un hecho que tuvo mucha trascendencia en mi vida, y me ha llenado de mucha salud y tranquilidad.
Hace veintidós años tomé la decisión de dejar de fumar. Consumía dos paquetes diario, es decir me estaba matando, destruyendo mi salud y la de mi familia.
Muchas veces intenté dejarlo pero fallaba, hasta que hice un acto de reflexión y tomé con firmeza la decisión de dejarlo.
Al inicio fue difícil, era una lucha constante y me perseguía la idea de saciar la ansiedad con volver al cigarro. Fue minuto a minuto, día a día que me consagré a guerrear valientemente, aunque sentía que desfallecía pero retomaba el reto.
Era conmigo misma. Es crear dentro de una misma fortaleza para avanzar. No fallar.
Recuerdo que mi lucha fue tomando matices y creía que había nacido dentro de mí otra persona.
Hoy me siento muy gozosa de compartir esta experiencia con todos aquellos que creen que no van a poder vencer la enfermedad de la adicción.
Mi solidaridad y mis respetos, y el consejo es que todos podemos. Si yo pude, por qué ustedes no.
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