Lucy Williamson/BBCMUNDO
“Ninguna misión extranjera se ha preparado para abandonar” la capital del país, según informaron hoy fuentes gubernamentales de Seúl, un día después de que Pionyang propusiera a las embajadas evacuar al personal, al no poder garantizar su seguridad en caso de conflicto bélico a partir del próximo 10 de abril.
La fecha dada por Corea del Norte no parece aleatoria, ya que expertos surcoreanos creen que el régimen podría lanzar a modo de prueba un misil con motivo del aniversario, el 15 de abril, del nacimiento de Kim Il-sung, fundador del país y abuelo del actual dirigente, Kim Jong-un.
La mayoría de los gobiernos extranjeros “ven el mensaje como una estrategia para elevar la tensión en la península coreana”, añadieron las fuentes, en línea con la opinión mayoritaria de los analistas, que creen que el país comunista busca aumentar la presión para reforzar su unidad interna y su posición en el exterior.
Los responsables de las misiones diplomáticas de los siete países de la Unión Europea presentes en Corea del Norte se reunirán en Pionyang para discutir sobre una posible evacuación.
EFE
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Aquí en Corea del Sur a veces se siente como si hubiera dos naciones distintas coexistiendo.
Los boletines de noticias están repletos de las últimas amenazas de Corea del Norte. Las primeras planas de los periódicos traen imágenes de la maquinaria militar que ha desfilado a ambos lados de la península y los propios políticos de Corea del Sur están advirtiendo de una rápida y enérgica respuesta a cualquier provocación.
Sin embargo, en las calles de Seúl la vida continúa normalmente.
Las tiendas están llenas, los taxistas tararean sus clásicos de karaoke favoritos y las calles están repletas de gente disfrutando del clima soleado de primavera.
Con su propio ministro de defensa diciendo que Corea del Norte está moviendo un misil de mediano alcance hacia la costa este, ¿por qué no hay en Seúl una mayor sensación de crisis?
“Tal parece que algunos surcoreanos son insensibles a la amenaza a la seguridad”, me dijo una mujer, “pero Kim Jong-un es un nuevo líder y, en mi opinión, está probablemente haciendo esto para ganar algunas monedas de cambio para futuras negociaciones”.
Otro dijo que era solo una cuestión de “fatiga de seguridad” después de tantos años de convivencia con su impredecible vecino: “Ha habido demasiadas provocaciones verbales en los últimos años”.
“No es la primera vez. Es por eso que la gente está tranquila”.
Guerra de palabras
Aun así, la guerra de palabras actual ha sido inusualmente larga e inusualmente aguda. Le pregunté a una mujer de unos 30 años de edad si estaba asustada.
“Realmente no”, dijo. “Nunca he sentido ningún temor, porque los norcoreanos no han hecho nada aún, a excepción de las amenazas verbales. No estoy asustada en lo absoluto”.
“Creo que Corea del Norte tendría que disparar algo”, dijo su amigo.
“Sin bajas de Corea del Sur, no creo que los surcoreanos se sentirán amenazados”. Pero el Norte a veces perfora esa concha protectora.
En los últimos años, Pionyang ha sido acusada de dos ataques que ocasionaron la muerte de cincuenta surcoreanos, incluidos dos civiles.
Si algo similar volviera a suceder, el estado de ánimo acá podría cambiar muy rápidamente.
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