Más de 1.000 policías realizaron este viernes un tenso desalojo de los maestros que habían bloqueado la Autopista del Sol, que une la Ciudad de México con el turístico balneario de Acapulco (Guerrero, Sur), en protesta por una reforma educativa, constató la AFP.
Hacia el mediodía, unos 3.000 trabajadores de la educación habían tomado parcialmente la carretera a la altura de Chilpancingo, capital de Guerrero, y unas seis horas después bloquearon completamente los dos sentidos, como parte de su campaña de protestas para frenar la aplicación de la reforma educativa nacional aprobada en diciembre.
«Tras agotar el diálogo, Policía Federal liberó la circulación de la autopista del Sol con respeto a los derechos humanos y con uso adecuado de la fuerza», dijo a través de su cuenta de Twitter Manuel Mondragón, el Comisionado Nacional de Seguridad.
El desalojo se llevó a cabo sin disparo de armas de fuego. Los policías, que avanzaron en columnas contra los manifestantes, golpearon con garrotes cortos a varios de los profesores que se resistieron y lanzaron bombas molotov, aunque la mayoría de manifestantes se replegó.
Mondragón señaló que cuatro policías sufrieron lesiones leves, pero no detalló el número de heridos entre los manifestantes.
El comisionado también confirmó que se practicaron detenciones sin detallar el número mientras que la fiscal de Guerrero, Martha Elba Garzón, señaló que se han dictado seis órdenes de detención contra dirigentes magisteriales por los delitos de ataque a las vías de comunicación, daños y motín.
La reforma de la educación contra la que protestan los maestros fue aprobada en diciembre y contempla un sistema de evaluación de profesores para que sean contratados y ascendidos por sus cualidades profesionales y no por designación sindical.

La reforma fue impulsada por el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto y los líderes de los tres principales partidos del país, entre ellos el izquierdista PRD (Partido de la Revolución Democrática), del que forma parte el gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre.
Los maestros aseguran que no se oponen a la reforma en su totalidad sino que piden que algunas aplicaciones estén acordes a las condiciones laborales y sociales de cada región.
El conflicto, que también ha generado protestas en el vecino Oaxaca (sur), se ha intensificado en los últimos días en Guerrero, uno de los estados más pobres del país, con mayor población indígena y que más sufre la violencia política y del crimen organizado.
El miércoles, maestros lanzaron piedras y huevos contra el Congreso de Guerrero y el jueves bloquearon durante horas el central Paseo de la Reforma de Ciudad de México, que fue liberado después de una reunión entre funcionarios del gobierno nacional y una comitiva de los manifestantes, en la que se emplazaron a seguir dialogando.