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“Puede que parezca que quiere una secretaria, pero la mayor parte del tiempo buscan alguien que esté entre una madre y una camarera”, le dice la jefa de personal Joan Holloway, a la ingresante Peggy Olson durante la primera temporada de Mad Men.
Según el artículo, el “apurón” continuo que se vive en la economía hace que los empleados asuman cada vez más tareas, a menudo, sin remuneración extra.
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El programa, que volverá a AMC por sexta temporada el 7 de abril, se deleita en las sombras del pasado laboral: beber alcohol en el trabajo, bromas racistas, máquinas de escribir. La agencia Sterling Cooper Draper Pryce de la serie gira sobre la idea de una división del trabajo retro, si se quiere, sexista. Las secretarias filtran llamadas, arreglan reuniones, manejan las agendas (y, a veces, son esposas bárbaras), lo que le permite a sus jefes idear campañas publicitarias transformadoras de la vida e ir a almuerzos con clientes donde corre el alcohol.
Cincuenta años después, como resultado de la tecnología cambiante y del recorte de gastos, las asistentes van desapareciendo de la vida societaria, junto con sus primas, las asistentes ejecutivas y los jefes de personal. “Está fuera de toda duda que ahora hay menos gente que tenga secretarias”, dice Pat Cook, quien recluta directivos para las grandes empresas.
EJECUTIVOS EXTRAÑAN A LAS SECRETARIAS
“La gente que está en el nivel C, que es el nivel principal de comercialización, y así sucesivamente, probablemente todavía tenga una asistente. Pero por debajo de ese nivel, cae en picada”. Pese a que este hecho reduce la cantidad de personal, “todos coinciden en que podrían ser mucho más productivos si tuvieran una asistente”, dice.
Para alguien que gana cerca de un millón de dólares por año, una asistente por 80,000 dólares anuales tiene que contribuir a que la productividad de su jefe aumente tan solo en un ocho por ciento para que la empresa llegue a su punto de equilibrio. “Cuando los trabajadores ven al jefe cargándole papel a la fotocopiadora, dice la teoría, se genera el espíritu del ‘todos estamos en lo mismo’”, Melba Duncan escritora de “The Case for Executive Assistants”, publicado en 2011 por Harvard Business Review.
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