Managua/ACAN-EFE
El presidente inconstitucional de Nicaragua Daniel Ortega, pidió hoy a Corea del Norte y a Corea del Sur profundizar el diálogo para superar el conflicto, criticó la «injerencia» de Estados Unidos en la península coreana y demandó la eliminación de arsenales nucleares en el mundo.
El mandatario dijo en un discurso, tras recibir la memoria anual del Ejército de Nicaragua, que la raíz del problema en el conflicto en la península coreana «es la existencia de arsenales de armamento atómico».
«Allí está el pecado original. Y qué autoridad moral tiene el (país) que tiene grandes arsenales de armamento atómico para buscar como prohibirle a otro país que se siente amenazado y que, por lo tanto, se propone desarrollar este tipo de armamento?», se preguntó Ortega, en alusión a Estados Unidos.
«En América Latina y el Caribe no existe armamento atómico, más bien existe un compromiso de no dar lugar al armamento atómico y tenemos una autoridad moral enorme (…) para decir y demandar que desaparezcan los arsenales nucleares del planeta, para que tengamos un poco más de seguridad» en el mundo, señaló el líder sandinista.
Ortega, por tanto, sugirió a las dos Coreas, así como a todas las regiones donde existen «grandes conflictos», como en Siria, según dijo, y «donde es clara la injerencia extranjera», buscar el diálogo y la negociación.
«Hablamos de la península coreana y de Siria, zona donde está corriendo sangre todos los días; y Corea, donde ha corrido sangre por borbones», remarcó.
Según Ortega, los mismos coreanos están en contra de una guerra, por lo que criticó las maniobras militares y ejercicios con aviones de combate realizados por Estados Unidos en la península coreana. «Qué se puede esperar de Corea del Norte ante esas maniobras?, respuestas», agregó.
Ortega insistió, por tanto, que «lo importante es que se profundice o se restablezca el diálogo que se ha venido desarrollando en la península coreana, a pesar de esas enormes tensiones».
«Este tipo de situaciones de exacerbar la militarización de la zona, lo que hace es matar los diálogos, debilitar los diálogos, hacer que pasen totalmente a un segundo plano los diálogos», observó.
Pidió sean los gobiernos coreanos, «y no otros intereses, los que determinen el establecer el diálogo y alejar cualquier amenaza de guerra», que de ocurrir, advirtió, «vendría afectar seriamente a toda la comunidad mundial».
«Estamos seguros y convencidos que a pesar de que la tensión ha alcanzado tales niveles se podrá superar. Allí es donde se pone a prueba la voluntad de paz de los gobiernos que están inmersos en esta tensión en la península coreana», consideró.