Amalia del Cid
Tal vez porque “en el mar la vida es más sabrosa” o quizá porque con calor y sin aire acondicionado la casa es un infierno, desde el Jueves Santo miles de nicaragüenses se pusieron ropa de baño y se fueron a veranear.
Desde ese día la Cruz Roja estaba lista con sus dos mil socorristas, motorizados, buzos y especialistas en primeros auxilios para atender a “clavadistas” golpeados, niños perdidos, ebrios temerarios, bañistas insolados, picados por medusas o heridos por picos de botellas.
Ahí estuvieron también los Bomberos y la Policía Nacional. Además, cientos de vendedores que llegaron con la esperanza de sacarle provecho a la Semana Santa.
Pero, sobre todas las cosas, destacando entre veraneantes, socorristas y comerciantes, hubo basura, como un recordatorio de que hay “tradiciones” que se deben descartar.
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