SEÚL/EFE
El Ejército surcoreano, con el apoyo de 28,500 efectivos de Estados Unidos en el país, “vigila de cerca los movimientos” de tropas norcoreanas, indicó un portavoz de Defensa de Seúl, aunque no ha detectado movimientos sospechosos al otro lado de la frontera.
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El líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, aseguró ayer que el régimen seguirá avanzando en el desarrollo de armas nucleares y ampliará su arsenal. Las fuerzas armadas con capacidad atómica del país “deben ampliarse y reforzarse cualitativa y cuantitativamente hasta que la desnuclearización del mundo sea una realidad”, expuso al abrir la sesión plenaria del partido único de los Trabajadores de Corea del Norte.
En la inusual sesión, —la asamblea no se reunía desde septiembre de 2010—, Kim definió la nueva estrategia política del régimen comunista en “el progreso de la economía y el desarrollo del potencial nuclear del país”, informó la agencia estatal KCNA. El líder afirmó que la posesión de armas atómicas de Corea del Norte “debe ser fijada por ley”, lo que refleja la intención de oficializar su condición de estado nuclear.
La KCNA argumentó en su despacho que las armas nucleares no son una “moneda de cambio política, ni para negociaciones económicas”, en aparente referencia a la creencia generalizada en Corea del Sur y Estados Unidos de que Pyongyang usa su programa atómico para obtener concesiones del exterior mediante el chantaje. La agencia estatal apuntó que las fuerzas armadas nucleares de Corea del Norte son su “vida” y esta “nunca pueden ser abandonadas mientras existan los imperialistas (en referencia a Estados Unidos y sus aliados) y las amenazas atómicas” en el mundo.
Los medios estatales norcoreanos publicaron el sábado, en su habitual pero recientemente intensificado tono belicista, que los misiles del Ejército Popular de Corea del Norte están preparados, para atacar en “cualquier momento” intereses de Corea del Sur y Estados Unidos, lo que supuso un escalón más en la dura campaña de amenazas que el régimen dirige a ambos aliados desde que el 7 de marzo la ONU le aplicara nuevas sanciones por su prueba nuclear de febrero.
Han contribuido a elevar la tensión los dos ejercicios militares anuales, que realizan Seúl y EE. UU., y que el régimen comunista condena al considerarlos un “ensayo de invasión” de su país.
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