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Toma el control

Él no encontraba la forma de expresar la desilusión amorosa que debía enfrentar. Le vimos callado. Algo inusual para un chavalo que dibuja sonrisas con sus comentarios en el salón de clases. Así transcurrieron varios días hasta que su notorio cambio de personalidad se convirtió en el interrogatorio de todos sus compañeros. Estaba atrapado en ese laberinto o es que no sabía cómo tomar el control de esa emoción. A menudo nos pasa.

JULIO PORTOCARRERO/VIDA

Él no encontraba la forma de expresar la desilusión amorosa que debía enfrentar. Le vimos callado. Algo inusual para un chavalo que dibuja sonrisas con sus comentarios en el salón de clases. Así transcurrieron varios días hasta que su notorio cambio de personalidad se convirtió en el interrogatorio de todos sus compañeros. Estaba atrapado en ese laberinto o es que no sabía cómo tomar el control de esa emoción. A menudo nos pasa.

[doap_box title=»¡Exprésate!» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
Sonríe. Llora. Salta. Hay un tiempo para todo. Cada segundo trae consigo un ramillete de emociones que debemos expresar. La naturaleza misma expresa, pues de acuerdo al doctor Abib las emociones son los instrumentos por medio de los cuales comunicamos.

¡Ojo! Y si hablamos del amor, la inteligencia emocional nos permite mantener un adecuado control de nuestra relación, así como ver y conocer a la otra persona desde su totalidad y no desde los sentimientos.

En definitiva, ser inteligentemente emocionales además de requerir de nuestras actitudes positivas es una habilidad que necesita mucha seguridad, diálogo y perseverancia. La risa ha vuelto al salón de clases. Inteligencia emocional al ataque.

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Desde que abrimos los ojos a la vida, los padres de familia se convierten en los guardianes perennes de nuestro desarrollo educativo y social. Con ellos aprendemos a entender y descubrir el mundo. A comprender las salidas y puestas del sol. Las diversas caras de la luna. Aprendemos a realizar una suma, a inventarnos mundos, a soñar.

Sin embargo, constantemente en ese proceso de aprendizaje olvidan lo más importante, algo que podríamos denominar la raíz de nuestra sobrevivencia en un mundo en el que las comunicaciones nos ponen a todos en contacto. Ese algo es un término que la psicología ha denominado inteligencia emocional.

“Es una forma de interactuar con el mundo que tiene muy en cuenta los sentimientos y engloba habilidades tales como el control de los impulsos, la autoconciencia, la motivación, el entusiasmo, la perseverancia, la empatía, la agilidad mental”, así la define el escritor Daniel Goleman en su libro Inteligencia Emocional .

Según el psicólogo Rafael Abib esta nos permite desarrollarnos como seres humanos y tener buenas relaciones sociales, lo cual facilita la adaptación a múltiples situaciones y un buen encuentro con los demás.

SENTIR, PENSAR Y ACTUAR

¿Cómo actuar en determinada situación? ¿Cómo enfrento este problema? ¿Evado o enfrento a esta persona? Forman parte del grupo de preguntas que pasan por nuestra mente cuando tenemos frente a nosotros una situación que al mismo tiempo es un reto.

Nuestra indecisión e ignorancia sobre cómo actuar responde a que “las emociones acompañadas de recuerdos y de experiencias de vida nos pueden volver vulnerables”, explica el psicólogo. De ahí que la inteligencia emocional nos enseña que debemos adaptarnos, sentir, pensar y actuar desde la emoción para mejorar nuestro estilo de vida. ¡Ojo! Un simple enojo nos puede traer múltiples consecuencias.

Espectáculo chavalo enfrentar archivo

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