También hay otros factores negativos con la importación de productos y es el impacto al medioambiente y a la salud de las personas. Primero, porque no existen normativas que regulen el tratamiento para este tipo de desechos; el hule y el caucho (materia prima para elaborar las llantas) demoran 500 años en degradarse. En tanto las llantas usadas tiradas constituyen depósitos de agua estancada, propicios para el surgimiento de criaderos de mosquitos transmisores del dengue.
Humberto Galo Romero
Bajo el sofocante sol del mediodía un grupo de muchachos de baja estatura está apostado en una de las esquinas más concurridas del populoso Mercado Oriental, el mayor centro de compras de toda Centroamérica. El producto que ofertan: llantas nuevas y de segunda mano “en buen estado y a bajo precio”, pregona uno de ellos.
El gancho es efectivo pues atrae clientes de todos los estratos sociales y tal como menciona Mauricio Rosales “siempre se vende”. El comerciante afirma que de cada tres personas que llegan al negocio se cierra el trato con al menos una, quien puede desembolsar entre 600 y 1,100 córdobas por cada llanta comprada.
“La gente nos busca porque la economía del país no da para comprar llantas nuevas, andá preguntá cuánto vale una llanta nueva”, cuestionó Rosales.
Este pequeño comerciante menciona que está en este negocio desde hace cinco años, aunque aclara que él no es un importador directo, simplemente compra lo que puede a un distribuidor mayorista y luego vende las llantas a los clientes que llegan a su negocio.
Cerca de donde Rosales tiene su negocio existen al menos ocho puestos en los que se apilan llantas de distintos modelos, tamaños y estados físicos; algunas son exclusivamente “para sacar de apuro”, como dice Felipe Morales, otro comerciante. “Una peloncita (banda de rodamiento gastada) puede costar unos 200 córdobas”, refiere.
2,960 contenedores de llantas usadas para vehículos livianos ingresaron al istmo en el año 2012.
3,400 contenedores de llantas usadas para vehículos pesados (camiones, buses, tractores) fueron importados en la región el año pasado.
4.17 millones de llantas de segunda mano fueron importados en Centroamérica en 2012.
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En esos comercios no se emiten facturas, no pagan beneficios a sus trabajadores y son considerados foco de subfacturación o contrabando en aduanas, ya que el producto ingresa como desecho para reciclar o reencauche.
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NEGOCIO CRECIENTE
Y es que en los últimos años, la importación y posterior comercialización de llantas es un fenómeno que ha tomado un fuerte auge en el mercado nicaragüense. En el año 2012, por ejemplo, cifras del Banco Central de Nicaragua (BCN) refieren que la importación de llantas y neumáticos alcanzó los 68.12 millones de dólares, 12.63 millones de dólares más que la cifra alcanzada durante el año 2011, cuando las compras al exterior de ese producto sumaron 55.49 millones de dólares.
La explicación, según Mayra Rodríguez, otra comercializadora de llantas de Managua, se debe al hecho que el parque vehicular del país ha venido incrementándose en los últimos años.
“Hay más carros, pero poca gente puede pagar por una llanta nueva, entonces traer llantas todavía útiles para suplir las necesidades que tienen los propietarios de los carros es una opción”, dice esta comerciante quien desde hace un par de años atiende junto a varios familiares un negocio improvisado en una calle al oeste de Managua.
Rodríguez explica que ellos adquieren las llantas gracias a un importador mayorista que trae el producto desde Estados Unidos y Canadá. “La calidad del grabado (banda de rodamiento), la marca y el tamaño son factores que inciden en el precio”, dice.
El costo de las llantas en este negocio va desde los 600 córdobas y pueden alcanzar más de 4,000 córdobas; eso sí, la comerciante aclara que no existe ningún tipo de garantía sobre la venta efectuada.
FENÓMENO REGIONAL
Pero la importación de llantas de segunda mano no es un asunto meramente de Nicaragua: es un fenómeno que se está desarrollando a gran escala en toda la región centroamericana.
Alexander Montanaro, director comercial de Bridgestone de Costa Rica, explica que el incremento de este negocios está presente en casi todos los países del istmo, debido principalmente al hecho de que las legislaciones permiten la importación de llantas usadas.
Según Montanaro, el mercado de llantas en Centroamérica y el Caribe representa 9.2 millones, sin embargo de este total, el 45 por ciento es suplido a través de la importación de llantas usadas.
“Es decir, en la región circulan 4.1 millones de llantas usadas, de este total, el 85 por ciento son llantas de automóvil y el porcentaje restante son llantas que utilizan los camiones y buses que se mueven por las calles de Centroamérica. Todas sin excepción han dado ya su vida útil”, explicó el funcionario de Bridgestone.

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