WASHINGTON / AFP
La Corte Suprema de Estados Unidos analizó con cautela ayer el tema del matrimonio gay, con los jueces mostrándose dubitativos en dar un veredicto histórico sobre una cuestión tan polarizada.
En un largo día, miles de defensores de los derechos de la comunidad gay se presentaron ante el edificio de la Corte, muchos de ellos con banderas de Estados Unidos y de la comunidad homosexual, sobrepasando en número a una marcha de activistas que se oponen al matrimonio entre personas del mismo sexo.
Los expertos siguieron de cerca los comentarios del magistrado Anthony Kennedy, percibido como el que puede hacer cambiar la posición entre el jurado. Kennedy pareció cuestionar la amplitud del caso, rebajando las solicitudes de un dictamen revolucionario, afirmando que hay una escasez de evidencia sociológica en cuanto el matrimonio gay: “Tenemos cinco años de información frente a 2000 años de historia o más”.
Pero también expresó su preocupación y simpatía por los derechos de los 40,000 niños, según estimaciones, de parejas del mismo sexo que “quieren que sus padres tengan todo el reconocimiento y todo el estatus”, afirmó.
Los jueces liberales argumentaron que es discriminatorio definir el matrimonio únicamente por el hecho de si una pareja puede tener hijos. La juez Elena Kagan afirmó que, siguiendo este argumento, el Gobierno podría impedir el matrimonio para las parejas mayores de 55 años. Nueve estados y el distrito de Columbia permiten el matrimonio entre personas del mismo sexo.
Los sondeos de opinión demuestran de forma consistente que la mayoría de los estadounidenses aceptan el principio del matrimonio entre personas del mismo sexo, incluida una sobrecogedora mayoría de jóvenes estadounidenses. Y el presidente Barack Obama se convirtió en mayo en el primer mandatario del país en apoyar públicamente el tema.
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