CIUDAD DEL VATICANO / AFP
El papa Francisco —quien hasta febrero era el cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio— deberá imponer su estilo en su primera Semana Santa como sumo pontífice.
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Francisco innovará a partir del Jueves Santo, cuando se celebre el tradicional “lavamiento de los pies”. Esta vez se celebrará en un centro de detención de menores de Casal del Marmo, en las afueras de Roma, en lugar de realizarse en la basílica San Juan de Letrán. Este cambio procura mostrar la importancia que este papa jesuita otorga a la cercanía con los más marginados.
El pontífice celebrará la misa ante 35 muchachos y 11 muchachas de 14 a 21 años. Lavará los pies de 12 de ellos. Así, procurará recordar que Jesús lavaba los pies de sus discípulos, en un acto de humildad. Bergoglio acostumbraba celebrar la Cena del Señor en una cárcel, hospital u hospicio en Buenos Aires.
En rueda de prensa, el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, no especificó si el Papa lavará los pies a muchachas, como lo hizo Bergoglio en Buenos Aires, lo cual podría provocar críticas en círculos tradicionalistas.
Según la “expresa voluntad” de Francisco, la ceremonia será “sumamente sencilla” y la misa no se retransmitirá en directo.
El jueves, en la basílica de San Pedro, conducirá la misa ante centenas de religiosos, una ocasión en que tendrá oportunidad de presentar los ejes centrales de su pontificado. En 2012, Benedicto XVI hizo en esta misa fuertes comentarios sobre los cuestionamientos en el interior de la Iglesia.
El viernes, Francisco presidirá el viacrucis en el Coliseo, en el que podría participar “parcialmente”. El año pasado, Benedicto XVI, muy cansado y sentado en un palio, escuchó las meditaciones de una pareja italiana sobre los problemas de la familia contemporánea. Este año, cabe la posibilidad de que su sucesor cargue la cruz de madera por lo menos durante una de las 14 estaciones del recorrido que recuerda el camino hacia el Calvario de Jerusalén de Jesús, condenado a muerte.
El sábado presidirá la velada pascal y el domingo será el día de las grandes multitudes en la plaza de San Pedro, donde celebrará la misa de Pascua antes de pronunciar la bendición Urbi et Orbe (A la ciudad y al mundo).
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