Ted Dwane, Marcus Mumford, Ben Lovett y Winston-Marshall. LA PRENSA/MUMFORDANDSONS.COM

Mumford & Sons

Mumford & Sons viven, pese a su corta carrera, uno de los momentos más dulces de su carrera tras ser declarados recientemente por los premios Brit como la “mejor banda británica” y de que su segundo disco, Babel, recibiese el Grammy al mejor álbum de 2012.

 

 

Javier Herrero/EFE

Mumford & Sons viven, pese a su corta carrera, uno de los momentos más dulces de su carrera tras ser declarados recientemente por los premios Brit como la “mejor banda británica” y de que su segundo disco, Babel, recibiese el Grammy al mejor álbum de 2012.

“A partir de aquí vamos directos al infierno”, bromean en una entrevista con Efe en Madrid, antes de reconsiderar su respuesta y mostrar sus esperanzas en que, como la mítica torre que da título a su segundo disco, su carrera seguirá escalando pisos con la vista puesta en el cielo, en lugar de desplomarse sobre sí misma.

Ya en serio, algo difícil de conseguir en los minutos compartidos junto al vocalista Marcus Mumford y Winston Marshall, dos de los miembros de este cuarteto británico, aseguran con humildad aparentemente sincera que no sienten el peso de corona alguna y que esos reconocimientos no les hacen sentirse más confiados porque, sencillamente, “no hay seguridad en la industria musical”.

Junto a Ben Lovett y Ted Dwane formaron la banda en 2007 y seis años después, con solo dos discos de estudio en el mercado, atesoran fama y reconocimientos como el premio Brit al “mejor disco del año” para Sigh no more (2009), su primer álbum.

Decía Newton que “con toda acción ocurre siempre una reacción igual y contraria” y, a medida que su éxito aumenta, se gesta una ola creciente de voces críticas.

De Babel , que también ha acumulado galardones y nominaciones, dicen que es un disco diferente a su debut “porque fue compuesto en unas circunstancias distintas”, pero que tampoco es “tan diferente”.

“Creemos que es mejor disco y que el próximo será aún mejor”, apuestan en cualquier caso.

Uno de sus rasgos distintivos ha sido el uso de instrumentación folk (banjos, contrabajo, violines, acordeón…), pero consideran que, por su forma de hacer música, no se distinguen mucho de bandas de rock eléctrico.

“Hay gente que piensa que somos irlandeses”, comentan sobre las resonancias de su estilo musical, atípico para una banda procedente del mismísimo Londres.

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