Si no le molesta la “pancita” cervecera pues debería.
Lucir una barriga prominente puede tener consecuencias indeseadas en la salud.
Según un estudio de la Academia Americana de Neurología, tener obesidad abdominal al cumplir los cuarenta años triplica el riesgo de sufrir demencia a partir de los setenta.
A esto se suma que Miriam A. Bredella, experta en radiología del Hospital General de Massachusetts (EE. UU.), ha demostrado que la llamada “curva de la felicidad” se acompaña de una reducción en la densidad mineral de los huesos y un aumento del riesgo de padecer osteoporosis.
Además, la grasa acumulada en torno a la cintura prácticamente duplica el riesgo de padecer asma.
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