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El bono demográfico: la creación de condiciones favorables para el desarrollo

El bono demográfico hace referencia a aquella fase en que el equilibrio entre edades resulta una oportunidad para el desarrollo. Ocurre cuando cambia favorablemente la relación de dependencia entre la población en edad potencialmente productiva (jóvenes y adultos) y aquella en edad dependiente (niños y personas mayores), con un mayor peso relativo de la primera en relación a la segunda. Existen varios canales por los cuales esta fase del bono demográfico puede facilitar el tránsito a mayores tasas de crecimiento económico y a alcanzar niveles de desarrollo socioeconómico más altos.

Adolfo José Acevedo Vogl

Economista

acevedo@ibw.com.ni

El bono demográfico hace referencia a aquella fase en que el equilibrio entre edades resulta una oportunidad para el desarrollo. Ocurre cuando cambia favorablemente la relación de dependencia entre la población en edad potencialmente productiva (jóvenes y adultos) y aquella en edad dependiente (niños y personas mayores), con un mayor peso relativo de la primera en relación a la segunda. Existen varios canales por los cuales esta fase del bono demográfico puede facilitar el tránsito a mayores tasas de crecimiento económico y a alcanzar niveles de desarrollo socioeconómico más altos.

—Como resultado de la disminución del peso de la población infantil y del aumento del porcentaje de personas en edad económicamente activa —mientras el peso de los adultos mayores todavía es reducido— en el seno de los hogares habrá, en promedio, cada vez más personas en edad de trabajar y menos niños dependientes. Si las personas en edad económicamente activa, que en promedio están aumentando su proporción dentro de los hogares, se incorporan a la actividad económica y generan ingresos, por este solo hecho el ingreso per cápita del hogar se incrementaría, y dado que hay cada vez menos niños por hogar, ello permitiría una mayor inversión en la educación, la salud y la nutrición de cada niño.

—Esta situación a su vez tiene el potencial de generar un círculo virtuoso. Los niveles educativos más altos derivados de la mayor inversión por niño se traducirían en una reducción ulterior de la tasa de fecundidad, liberando recursos para mejorar aún más la inversión por niño. El resultado sería un incremento sostenido, a lo largo del tiempo, en la dotación de capital humano por trabajador, y esto posibilitaría que las próximas generaciones de población activa, con una mayor y mejor dotación de capital humano, fuesen más productivas. Si el capital humano aumenta de manera importante la productividad, la fuerza de trabajo más reducida del futuro será cada vez más productiva que la actual fuerza de trabajo más numerosa, debido al sistemático incremento de los recursos invertidos en los hijos.

Este punto es importante porque implica que, si bien los países con bajas tasas de fecundidad tendrán en el futuro menos trabajadores, estos se habrán beneficiado directamente de una mayor inversión en capital humano, y ello podría traducirse en una mayor productividad. La importancia de este punto radica en el hecho de que el aumento permanente en la productividad del trabajo es la única manera en que un número más reducido de personas en edades productivas, como el que cabe esperar en la fase de envejecimiento, será capaz de generar los (crecientes) recursos necesarios para sostenerse a sí mismas, incrementando su nivel de vida, y a la vez sostener niveles de vida también crecientes para el número en rápido aumento de adultos mayores.

—El denominado bono o dividendo demográfico surge del momento en que se produce el más fuerte crecimiento en la historia de un país, del porcentaje de la población en edad de incorporarse a la fuerza laboral. Permaneciendo todo lo demás constante, el solo hecho de que crezca la participación de la población en edades productivas en la población global, incrementará la tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) por habitante, es decir, acelerará la tasa de crecimiento económico.

Sin embargo, la aceleración de la tasa de crecimiento del PIB per cápita a los ritmos que serían requeridos para aprovechar a plenitud el bono o dividendo demográfico, y arribar en mejores condiciones a la fase de envejecimiento poblacional, requerirá que esta creciente proporción de la población que está alcanzando la edad activa encuentre ocupación en actividades de creciente productividad, lo cual solo es posible a través de un proceso de permanente cambio estructural de la economía.

—Por otra parte, para una tasa dada de crecimiento económico, la disminución de la tasa de crecimiento demográfico que acompaña a esta fase determina un crecimiento automático del producto per cápita. De hecho, históricamente fue la disminución de la tasa de fecundidad que acompaña al proceso de transición demográfica, y que se traduce en el descenso de la tasa de crecimiento demográfico, lo que permitió que los aumentos del producto asociados al progreso tecnológico se reflejaran en el crecimiento sistemático del producto per cápita.

—En esta fase, al reducirse la tasa de fecundidad, se reduce el número de niños por mujer, y se abre la posibilidad de que se incremente de manera sustancial la tasa de participación laboral de las mujeres, potenciando el aumento de la fuerza de trabajo global y con ello, del ritmo de crecimiento económico (dada la productividad media del trabajo). Esto da origen al denominado “dividendo femenino”. El dividendo femenino es un proceso que en toda América Latina acompaña al denominado dividendo o bono demográfico, y es quizá uno de sus facetas más importantes.

—Finalmente, dado que la población en edad de trabajar es aquella que está en la fase de su ciclo de vida en que normalmente su consumo es inferior a su ingreso, esto genera un ahorro, el ascenso de su participación en la población total crea la posibilidad de que se produzca un aumento en la tasa de ahorro, lo cual posibilitaría, a su vez, un aumento en la tasa de inversión y, por esta vía, un crecimiento económico más rápido.

COMENTARIOS

  1. Corruptelo
    Hace 10 años

    Todo ello si hay trabajo, porque con la seguridad en la inversión de nuestro pasito, quien-sabe.

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